Sábado 11 de Diciembre de 2010
La presidenta Cristina Fernández advirtió anoche que “quieren desgastar al gobierno diciendo que no le interesa la seguridad”, y aseguró que “no está dispuesta” a que la Argentina “se integre al club de los países xenófobos” del mundo. “Un ejemplo de que la mano dura no sirve es el desalojo que terminó peor de lo que empezó. El orden debe ser custodiado, pero no a partir de cobrar vidas”, dijo la jefa de Estado sobre el operativo realizado en el parque Indoamericano de Villa Soldati, ocupado en su mayoría por ciudadanos bolivianos y paraguayos hace tres días y que derivó en sangrientos enfrentamientos.
Mientras la jefa de Estado hablaba por cadena nacional por el Día Internacional de los Derechos Humanos, volvieron los enfrentamientos generados al ingresar decenas de vecinos al parque para desalojar por mano propia a los ocupantes del predio e incendiaron las carpas instaladas en el lugar.
La presidenta aseveró que “no es a través del miedo ni de enfrentar a la comunidad que vamos a lograr la seguridad, tenemos que evitar las instancias para evitar la violencia”.
En ese sentido, recordó que en todas las oportunidades su gobierno evitó reprimir la protesta social, aun a costa, dijo, “de pagar costos políticos”.
Fernández de Kirchner llamó “a la reflexión y prudencia” y pidió “disculpas a algún país hermano si se ha sentido ofendido”, en obvia alusión a las afirmaciones del jefe de Gobierno, Mauricio Macri.
Consideró que “el orden público debe ser custodiado, pero no a costa de vidas de seres humanos”.
Dijo que la situación en Villa Soldati exige “el equilibrio de aquellos que estamos encargados de velar por los intereses de los argentinos”, y dudó sobre el origen del conflicto en el sur bonaerense. “Los hechos no suceden por casualidad”, advirtió.