Viernes 08 de Marzo de 2013
Existe una chance para que la condición económica de una familia y su posición social, sean determinantes a fin de lograr en sus hijos una buena educación y la construcción de un ciudadano útil para la sociedad, esta posibilidad es evidente que en nuestro país ha sido y sigue siendo desaprovechada, a la vista de lo que tenemos y de lo que nos espera. La referencia al pasado proviene de analizar a qué se dedican y de qué forma lo hacen algunas personas públicas del país que por su apellido y su historia familiar deben haber concurrido a los mejores colegios privados de la Argentina, apellidos de supuesta estirpe histórica que para nada honran hoy su apellido y mucho menos los colegios pagos donde se formaron. En nuestra ciudad, los excesos públicos y los desmanes anuales de los alumnos del Colegio Marista dejan saldos públicamente lamentables, la estatua del pobre Dante sobre bulevar Oroño se tiñe anualmente según el color del aerosol que tengan ese año los alumnos del Colegio homónimo, el Superior de Comercio, para no ser menos, compite anualmente en la carrera de los desmanes y las faltas de respeto a vecinos, autoridades y/o quien se cruzase en su divertido camino. Los pugilistas del Colegio San José rompen tabiques nasales como diversión, las criaturas del quinto año del Colegio Sagrado Corazón se burlan públicamente de la historia de su colegio y trasgreden las más elementales normas de convivencia, total después mamá o papá pagan los daños ocasionados y además como acto benéfico regalan corbatas, mientras estacionan en doble o triple fila para dejar a las criaturas en la puerta del colegio, que luego se escapan por la ventana, sin olvidar de entregarles el disfraz y el aerosol comprados anoche. Ya lo dice el refrán: “La culpa no es del chancho señores”.
Norberto Ivaldi
norbertoivaldi@gmail.com