¿Quién se acuerda de los jubilados?
Nadie escucha a los jubilados, nadie hace nada por los jubilados. Todos hacen paros, movilizaciones, cortan rutas, calles, puentes, dejan sin transporte, no recogen la basura, no limpian las calles, no dan clases, no atienden al público, pero por los jubilados nadie hace nada. 

Viernes 07 de Agosto de 2015

Nadie escucha a los jubilados, nadie hace nada por los jubilados. Todos hacen paros, movilizaciones, cortan rutas, calles, puentes, dejan sin transporte, no recogen la basura, no limpian las calles, no dan clases, no atienden al público, pero por los jubilados nadie hace nada. Nadie los menciona, no figuran en los discursos de los políticos en sus campañas, no figuran en las arengas de los sindicalistas, no existen, y bueno, después de todo a quién le importa, son viejos y no tan viejos. Algunos están enfermos, muchos de ellos se van a morir pronto y van a dejar de molestar con sus protestas, que nadie escucha. ¿De qué se quejan si ahora les dan un aumento dos veces al año, tienen Pami, el bolsón? ¿De qué se quejan? Se quejan porque muchos de ellos trabajaron y aportaron (la mayoría) más de 30 años para tener una jubilación digna y poder descansar y disfrutar. Los que aún pueden siguen trabajando porque una jubilación asquerosa, indigna, humillante, porque el dinero que aportaron de sus sueldos de activos y del dinero que ahora cobran también siguen aportando. ¿Para qué? Para pagar planes a gente que no trabajó ni trabaja, para pagar asignaciones por numerosos hijos que no son suyos (porque a los suyos los crió el con su trabajo). Nadie les regaló nada para pagar una escolaridad (la mayoría que recibe esta asignación manda los pibes a la escuela cada tanto y después van y se hacen firmar los certificados de asistencia porque muchos de los que cobran los planes trabajan y no quieren que se los anote como corresponde, porque los pierden). La asignación por hijo ha dado lugar a que se vea cada vez más adolescentes con un hijito en la panza y otro en brazos, y otro de la mano (claro, es más fácil y placentero hacer bebés que laburar). Por qué los jubilados somos lo último en la escala social, lo desechable, lo que no cuenta, lo olvidado. Somos los que no tenemos voz, los que nadie escucha. No tenemos los tan mentados derechos humanos, en términos generales no valemos nada. La jubilación que tenemos es la que nos merecemos, ¿para qué nos reventamos trabajando si ahora no trabajan, no aportan y se jubilan igual? Por eso, mis amados viejitos jubilados, resignación, no sueñen con cobrar los juicios ni el 82 por ciento. Pero eso sí, piensen que por lo menos, a lo mejor, aquellos que están saqueando la Anses y el Pami, los de los derechos humanos, los sindicalistas, políticos y demás, manden una corona (pagada con nuestro dinero) a nuestro velatorio con una cinta que diga: "Por fin, uno menos".

Mercedes Hecate