Lunes 06 de Agosto de 2012
Me dirigía un sábado desde mi domicilio en zona sur a la Villa de Freud para destejar el Día del Amigo. Con mi camioneta tomo Circunvalación y al llegar a Córdoba veo a un chico de no más de 9 o 10 años con pelotitas en las manos pidiendo monedas. Eran las 22:30 y hacía frío. Miré hacia ambos lados tratando de localizar a sus padres para reprocharles esa exposición. Pero no los encontré. Me dirijo a algún abogado o juez, porque sé que además de tener una buena posición en lo económico, muchos no perdieron su corazón. A ustedes les digo: ¿no es esto acaso una tentativa de homicidio contra este pobre chico? Realmente en ese momento sentí que no estaba en Argentina, porque los argentinos no somos así. Al contrario, vemos hasta a un perrito en la calle y vamos corriendo a colocarle un abrigo y, si podemos, hasta lo metemos en nuestra casa para que no pase frío. Gracias por leer esto.
Diego Roberto Lassalle