Viernes 03 de Enero de 2014
Los participantes de la expedición atrapados en el hielo de la Antártida publicaron fotos y videos divertidos que dieron la vuelta al mundo en Navidad y Año Nuevo. Pero para las tripulaciones de los rompehielos enviados al rescate no se trató de ninguna broma, y menos aún por los altos costos que implica.
Se calcula que el salvamento de los científicos y turistas costó varios millones de dólares. Según los estatutos de la Autoridad de Seguridad Marítima Australiana (Amsa), la institución paga por las acciones de búsqueda y rescate. Pero eso no incluye las posibles reclamaciones de los dueños de los rompehielos que se apresuraron a sumarse a la operación.
El Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (Solas) obliga a los barcos en alta mar a responder de inmediato a las llamadas de socorro, pero normalmente el dueño del barco rescatado suele tener que pagar más adelante los gastos. El Shokalskiy navega bajo bandera rusa, pero está alquilado por la Expedición Australiana a la Antártida 2013/14.
Tres rompehielos cambiaron su curso en Nochebuena para ir a ayudar al Akademik Shokalskiy. El barco francés se dio la vuelta después de tres días porque era incapaz de avanzar, pero el chino Snow Dragon y el australiano Aurora Australis siguieron adelante interrumpiendo durante días las tareas que tenían que llevar a cabo. Tan sólo el Aurora cuesta 50.000 dólares diarios.
Debido a las extremas condiciones meteorológicas, los rompehielos sólo pueden llegar hasta las estaciones en el corto verano antártico, y cada día cuenta. El líder de la expedición, Chris Turney, estudia el cambio climático y quería documentar las modificaciones en el hielo durante el último siglo. Para ello, seguía la ruta que hace 100 años hizo el explorador australiano Douglas Mawson.