Lunes 16 de Julio de 2012
Queremos hacerles llegar nuestro cariño y agradecimiento por todo lo que hacen, sin condiciones, ni esperando nada a cambio. Las críticas, las burlas, el dolor que les causan los pecados humillantes de algunas personas de su entorno, (porque eso son ustedes: "personas" y no seres celestiales llamados a la perfección y a la sabiduría completa), no dejan ver las buenas obras que Dios puso en sus manos para realizarlas con el esfuerzo del día a día. Compartimos esos sentimientos de dolor y de vergüenza que tendrán por esta persecución que hoy sufre nuestra Iglesia, incluyendo a "todos" por el grave pecado de "algunos". Sabemos los fieles, de sus luchas, sus entregas y renuncias, que en silencio aceptan por amor, sabemos del cariño por los niños, por los jóvenes y ancianos, sabemos de la dedicación por los enfermos, de las misiones hechas en silencio sin que salgan en un diario publicadas sus fotos, haciendo sólo el bien por el que más lo necesita. También sabemos que los delitos "son delitos y deben ser sancionados como lo requiere la ley", pero que el dedo de la Justicia no señale a "todos" a través de prejuicios hechos por la sociedad, porque ustedes son personas, al igual que los doctores, los maestros, como los son también el panadero, el verdulero, el empleado. Ningún título ni jerarquía es certificado de buena conducta, son las "personas" las que dignifican o hacen ruin una tarea, sea cual fuere su disciplina o profesión. Queridos sacerdotes, también sabemos lo que sufren por los desprecios, por las desvalorizaciones que se hacen sobre sus investiduras y sobres sus corazones que sólo saben dar amor: con sus errores y virtudes, con la fuerza que sólo Dios y la Virgen María, les da para lograrlo. Estamos a vuestro lado, como lo estuvieron ustedes siempre, los laicos estamos, hoy más que nunca, para escucharlos, apoyarlos y entenderlos en estos momentos difíciles y tristes que no dejan ver la obra redentora que Jesucristo hace en la humanidad, solamente a través de la generosa entrega que, de "sus vidas" hicieron el día de su Ordenación.
Adonay y Lili R. de Suárez y flia.