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“Quería un cinco hachero, un Blas Giunta de la B”

El filme argentino “El 5 de Talleres”, dirigido por Adrián Biniez, que se estrenó este jueves en Rosario, cuenta desde una mirada muy indie y muy sincera, la vida de un futbolista del ascenso 

Sábado 28 de Marzo de 2015

El filme argentino “El 5 de Talleres”, dirigido por Adrián Biniez, que se estrenó este jueves en Rosario, cuenta desde una mirada muy indie y muy sincera, la vida de un futbolista del ascenso que esta por dejar la actividad acompañado de hermosas viñetas de la vida en el Sur del Conurbano bonaerense.

    La película está protagonizada por Esteban Lamothe y Julieta Zylberberg, que le dan vida a Sergio “Patón” Bonassiolle y a Ale, su pareja, que recorren el mundo del fútbol y el conurbano bonaerense desde Remedios de Escalada pasando por Lanús, Lomas de Zamora, Banfield y Termpeley, con un paso indie al estilo de los filmes de Kevin Smith y de Judd Apatow.

    Biniez evita cualquier futbolización del filme inclusive desde la banda de sonido, ya que en ellas suenan ricas bandas del indie del Sur del Conurbano bonaerense como Copilato Pilato, Los Brujos, Babasónicos y Tía Newton.

    Es que en los 90, Biniez formó parte de Reverb, una emblemática banda de Escalada, vinculada al rock indie y alternativo, por lo que prescinde de convertir al filme en una comedia costumbrista con bandas de rock barrial o chabon, sonando como cortina.

    El filme además esta narrado como las canciones de Adrián Cayetano Paoletti, Viva Elastico, los Reyes del Falsete o los Sub, que cuentan la mágica vida de la zona sur, desde los vagones o los andenes del Tren Roca, columna vertebral de esa poderosa región del Gran Buenos Aires, la Tercera Sección Electoral, esa que decide la suerte de una elección presidencial o para gobernador.

    Desde el vamos, Biniez se fijó un objetivo irreductible o el filme era “El 5 de Talleres” de Remedios de Escalada o no había filme, aunque ante una consulta de Télam dice que “podría haber filmado ”El 5 del Tanque Sisley ahora que vivo en Uruguay”.

    “Quería contar la vida suburbana, no hay muchas pelis argentinas que lo hagan con los buscavidas en el Gran Buenos Aires, de la clase obrera del sur del conburbano, contar como se vive, como se la rebuscan. Y yo viví toda mi vida en Remedios de Escalada, fui socio e hincha de Talleres, me probé ahí y en otro montón de clubes de ascenso de la zona”.

Malas y buenas. “En los 80 y 90 Talleres fue como un Ferro o un Vélez de la zona sur, tenía un estadio hermoso, una sede social grande, con muchas disciplinas y todo Escalada se movía alrededor. Luego hubo malas dirigencias, estuvo muchos años con un síndico por una quiebra y recién salió hace cuatro años y ahora están tratando de recuperar todo”.

    “También quería mostrar esta vida, porque el fútbol está lleno de jugadores de clase trabajadora, que terminan manejando un remise, y que paralelo a su carrera tienen una changa o un laburo. Y además contar la vida de estos clubes, cuando escribía el guión tenia miedo que el club estuviera en malas condiciones, pero se conserva bastante bien. Talleres tiene mucha instituciones, ocupa como dos manzanas enteras, pileta olímpica, canchas de tenis, canchas de básquet, y mucho más.

    “Por eso quiero darle las gracias a los dirigentes de Talleres que se portaron re bien y nos dieron su ayuda todo el tiempo; la camiseta que se usa en la peli es la oficial, usamos el club como un estudio de cine, por el espacio que había, además en la película participan muchos jugadores del plantel profesional”, añadió.

    “Excursionistas nos prestó la cancha y y los partidos con El Porvenir y Dock Sud los filmamos en la cancha de Talleres. Filmábamos antes del partido, en el entretiempo y a veces pudimos parar el partido unos minutos para filmar algo”.

    El nombre del personaje principal es un homenaje a un homónimo que “fue capitán de Talleres durante 11 años, un símbolo del club el Patón Bonasiolle, uno de esos jugadores puro amor, temperamento, garrar al estilo de Blas Giunta”.

    En este punto, Biniez se detiene para marcar que “quería un cinco hachero, un cinco del ascenso, un Giunta de la B. Estilizado, pero bien guapo, duro, que sea pura actitud y Esteban daba con ese estilo, no es un Messi, es más bien un jugador con mucha entrega”.

    En el filme, el Patón Bonassiolle decide de un día para el otro, retirarse al fin del torneo, se cierra en su decisión y no quiere charlarlo ni con su pareja, su familia o sus compañeros de plantel, por lo que el personaje de Zylberberg decide pensar en el futuro, lo ayuda a terminar materias que debía del secundario y comienza a diagramar emprendimientos para cuando suceda el final de la carrera”.

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