Martes 08 de Diciembre de 2015
Me resultó muy interesante el artículo publicado por este diario sobre el documento que presentó la Conferencia Episcopal Argentina "No al narcotráfico, sí a la vida plena". Es una realidad, vivimos "una gran indefensión institucional" porque el crimen organizado "carcome el Estado de Derecho". Acompañamos a la Iglesia en el pedido de que el problema del narcotráfico sea reconocido como "drama nacional" y también en el reclamo de que se debe disponer de las mejores fuerzas de seguridad posible para combatirlo; pero también reconocemos su razón cuando afirman: "la respuesta verdaderamente adecuada consiste en una profunda transformación cultural". Debemos preparar ciudadanos responsables, honorables, y eso debe comenzar en la escuela, desde los primeros grados. Es necesario devolverles los valores que se han perdido, sobre todo el respeto a sí mismos y a los otros, que los niños se sientan dignos y fuertes para poder enfrentarse a la droga. Supongo que deben existir muchos programas para lograr esa meta, yo sólo conozco el de la Asociación de Clubes de Leones, de la que soy parte: "Destrezas para la Adolescencia". Sé de su excelencia, sé de los cambios que se logran con los chicos que lo reciben. Este programa fue traducido a más de 30 idiomas, se implementa en más de 80 países, en el nuestro lo dictan en el Chaco, Corrientes, Córdoba entre otras provincias, siempre con buenos resultados. Es un programa integral, trabaja con los niños, la escuela y la familia. ¿Qué están esperando las autoridades de nuestra provincia? Reclamamos que a la par de "disponer de las mejores fuerzas de seguridad para combatir el narcotráfico", dispongan de la mejor enseñanza en los colegios. En su currícula, además de los contenidos académicos deben incluirse la enseñanza de valores, la escuela debe ocuparse de forjar jóvenes fuertes física y espiritualmente, sólo así comenzaremos a vislumbrar una salida a la droga.
Erina Perla Cabales