¿Queremos ser potencia naval?
¿Queremos ser potencia naval? La  pregunta que nos hacemos, ya la hizo el general Manuel Belgrano, al sostener que  sin marina mercante no hay libertad, dependemos del extranjero. Para no...

Viernes 21 de Junio de 2013

¿Queremos ser potencia naval? La  pregunta que nos hacemos, ya la hizo el general Manuel Belgrano, al sostener que  sin marina mercante no hay libertad, dependemos del extranjero. Para no mezclar los tantos, transcribo las palabras exactas  de nuestro prócer:  “Una Nación que deja hacer por otra una navegación que puede hacer por sí misma compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”. Decía Pascal: “Los ríos son caminos que andan”, y como marino, agrego, deben transitarlos los que saben navegarlo con seguridad y prudencia. Para finalizar la idea de Belgrano, podríamos afirmar, sin equivocarnos, que los extranjeros se llevan la mayor parte de las utilidades con el flete y que teniendo una fuerte marina mercante el dinero de los fletes quedaría en el país.  Mi recuerdo respetuoso a un gran argentino que se fue un 20 de junio de 1820 en la pobreza total y que merece nuestro amor y reconocimiento. Aparte de tener una marina mercante moderna, necesitamos una armada poderosa que, junto a Prefectura Naval, cuide nuestras costas y nuestro mar, donde los pesqueros extranjeros se roban nuestra riqueza ictícola. Somos una Nación con una costa marítima descuidada por los gobiernos de turno. No podemos olvidar que  la industria naval tiene los mejores astilleros y un personal  de primera para construir barcos grandes, pequeños, medianos, de guerra y pesqueros. Como ejemplo del poco interés político sobre lo marítimo, está el caso de la construcción  de  80 barcazas, donde solo se hicieron  8 y el resto la empresa “Vale do río doce”, por motivos que desconozco, encargó la construcción a  China (144 barcazas) y Turquía (8 remolcadores de empuje). Los astilleros argentinos poseen tecnología y profesionales aptos para construir cualquier tipo de embarcación, solo necesitan la grandeza de su gobierno que desee ser potencia naval. Dios proteja la República y su pueblo.

Carlos A. Borisenko