Viernes 17 de Junio de 2011
Comparto plenamente la carta de la señora Norma B. Maffei del 14 de este mes. Realmente es una vergüenza: vivo en el centro y veo las colas y peleas interminables entre las personas que esperan taxis, la falta de unidades, y aquellos que van con la luz de libre pero no paran porque han sido llamados telefónicamente, y pasan indiferentes ante las miradas e insultos de la gente. Si han sido llamados por teléfono deben apagar la luz roja para no confundir a las personas. Ni hablar de los viernes y sábados por la noche: no existen, los radiollamados no responden y a veces el aspecto personal de algunos choferes de taxis da miedo. Al margen de todo esto, los choferes de colectivos son un caso aparte, exactamente como dice la señora. Cuando a ellos les conviene paran para que bajemos a mitad de cuadra, pero ni se nos ocurra querer subir a mitad de cuadra porque nos cierran las puertas, manejan brutalmente y son maleducados en su mayoría. Somos sacudidos como ganado y maltratados por los frenazos, no hacen respetar el bajar por la puerta trasera y las más de las veces van conversando con alguna persona que los distraen de su trabajo. Por eso a veces se pasan de esquina o pasan en luz roja. Realmente alguien debería hacer algo con todo esto. Pagamos por lo que no tenemos.
Ricardo Magaró, DNI. 12.804.051