Lunes 05 de Octubre de 2009
Las emociones fuertes han llamado a la puerta de Juan Manuel Insaurralde. Es que en la noche en que la tribuna le tributó un enorme homenaje a Rolando Schiavi con una bien ganada bandera, su eterno compañero de zaga sigue demostrando lo importante que se hizo en la defensa de Newell’s, al punto que no sólo hace lo que debe, que es evitar que los rivales le lleguen, sino que de su cabeza o de sus pies surgen cada vez con más asiduidad los goles que deciden resultados clave para Newell’s. Tres veces convirtió en este Apertura y fueron tres los triunfos rojinegros en que derivaron, y justo el último, el sábado a la noche que abrió la victoria ante Atlético Tucumán, tuvo doble o triple efecto: fue en el día de su cumpleaños número 25, ocurrió cuatro días después de su debut en la selección nacional y le permitió seguir como máximo artillero del equipo. Ah!, fue la figura Ovación.
Insaurralde igual no es de los que se la creen. Ayer accedió, amable como siempre, a una producción fotográfica para Ovación, con humildad y cierta timidez, la misma que deja de lado a la hora de jugar. Y apenas dejó esbozar en su rostro la felicidad por lo que le viene pasando.
Aunque en las palabras, el Chaco sí se regocijó por lo que consideró "una semana redonda". Y no fue para menos. Es más, confesó que no sólo ante Atlético Tucumán festejó por partida doble porque fue su regalo de cumpleaños, sino que el miércoles, cuando hizo su estreno para la selección nacional en el amistoso ante Ghana, fue su esposa la que celebraba su día y dijo que el debut con la camiseta nacional fue un obsequio para ella.
"La verdad, fue una barbaridad todo lo que viví", expresó el defensor-goleador rojinegro. Y agregó como una sentencia lógica que le permitió tanto disfrute: "Esto no se da todos los días".
Claro que, aunque es cierto que no se dé siempre, parece que Insaurralde se tomó como costumbre eso de hacer goles importantes. Marcó ante Independiente y Newell’s ganó 1 a 0, lo mismo que frente a Huracán, y el sábado abrió la cuenta ante los tucumanos para otra victoria. "Nunca fui goleador", aclara con modestia, pero no se baja tanto: "Ojalá que me siga equivocando", agregó sonriendo.
De cabeza ante los rojos, con el pie frente a Huracán y ahora otra vez con la testa, ganándole en el salto a Páez tras el buen centro de Bernardi y alojando la pelota lejos de Ischuck. "No fue una jugada preparada", afirmó, pese a que pareció serlo por el inteligente pase atrás de Sánchez Prette al volante central en el córner previo. "Simplemente fui a buscar el centro y la metí".
Pero además, para los defensores siempre es importante mantener la valla en cero y explicó que esa consecuencia fue porque "tuvimos la pelota y la hicimos circular muy bien. Por eso no nos inquietaron". Así, los triunfos siempre ilusionan y como Ñuls levantó su producción desde Lanús, Insaurralde cree que pueden entreverarse. Y lo dice muy gráficamente: "Nos metimos de nuevo en el quilombito de arriba".
Elogios
Insaurralde fue el gran referente en la defensa ante la ausencia de Schiavi y no se privó de elogiar a sus nuevos compañeros en una línea de tres que Sensini mantuvo: Roselli y Fideleff. "Nos faltaron jugadores clave, pero cualquiera puede jugar. Hay que darles la confianza y tanto el Sapito como Nacho cumplieron muy bien".