Miércoles 12 de Noviembre de 2008
El sábado 8, a las 3, estaba levantándome para emprender una misión. Si digo hermosa estaría siendo un poco chimango. Nos juntamos con las personas del Grupo Misionero Nueva Generación a cargar nuestros autos y el camión (Scania 113 con furgón térmico) que uno de los misioneros muy gentilmente cedió para poder viajar al Tibirí. ¿Qué es Tibirí? No lo conocen porque ni en el mapa existe. Es un camino de tierra que muere en unos campos a 20 km de Hernandarias (Entre Ríos) y algunas familias, hace aproximadamente 50 años, se instalaron ahí para estar cerca de sus trabajos. Estas personas son en su mayoría hacheros del monte y ganan unos 500 pesos por hectárea, tardan un mes y medio en talarla: a ver, saquemos cuentas. En este paraíso donde falta lo material sobra el amor, porque la maldad tiene prohibida la entrada por un boyero espiritual, porque eléctrico sería imposible, ya que carecen de luz. Nuestro grupo está integrado por 40 personas aproximadamente, que son las que viajamos, pero en realidad las que colaboran son cientas. Esto me llena de orgullo, saber que en un mundo donde todas las noticias que se venden son de crueldad, poder, fama, etcétera, existe también gente que en silencio y sin ganas de ganar se mueve para amar al prójimo y buscar al más pobre de los pobres, intentando quitarle esa esclavitud que lleva sobre sus hombros y que nos hace vivir en una democracia injusta. Hay personas que aman a DIos y todavía no lo saben, porque como él nos dijo: "Si amas a un hermano me amarás a mí". Así que si sentís unas ganas locas de amar, no las guardes. Los invito a pasar por nuestra página www.misionerosnuevageneracion.com
Héctor Blanco, blancohector80@hotmail.com