Qué discutimos en la CTA
Cuesta creer que el esfuerzo llevado a cabo para elegir autoridades en nuestra central genere tanto desquicio. Los que nunca votan dicen que es la demostración de que el método no sirve, que 270.000 sufragios sobre 1.400.000 afiliados es muy poco, que tenemos los mismos vicios que los políticos...

Miércoles 13 de Octubre de 2010

Cuesta creer que el esfuerzo llevado a cabo para elegir autoridades en nuestra central genere tanto desquicio. Los que nunca votan dicen que es la demostración de que el método no sirve, que 270.000 sufragios sobre 1.400.000 afiliados es muy poco, que tenemos los mismos vicios que los políticos... En fin, a los trabajadores todo nos cuesta el doble. Hay sindicatos, como los docentes, que tienen incorporado el voto directo hasta para definir medidas de fuerza, hay otros que utilizan las consultas para formar las listas de candidatos a los cargos directivos, otros hacen referéndum para aprobar los acuerdos paritarios. Tomando esas experiencias la CTA intenta consagrar esta forma de elegir a sus representantes. Obviamente una elección de esta magnitud conlleva estos riesgos. Hay organizaciones como ATE donde su estructura centralizada, una copia de la vieja UOM lorencista, arrastra en muchas provincias viejas prácticas que reflejan estos vicios. Mendoza, Tucumán, Salta, Santiago del Estero, Misiones, etcétera. No debemos concluir en que es un mal endémico de imposible resolución. Ambas listas deben dar una señal que deje bien en claro que nuestra central esta dispuesta a consagrar la democracia sindical hacia adentro con el mismo vigor que la reclama hacia fuera. No estamos discutiendo ni diez ni cinco ni mil votos. Estamos exigiendo una medida ejemplar que permita a nuestros cuadros creer que se puede terminar con estos vicios. La impunidad de quienes rechazaron fiscales con la policía en Santiago del Estero o a punta de pistola en Tucumán es el punto de inflexión. El escándalo de Mendoza donde asaltaron la junta electoral clama justicia. El futuro está siempre adelante, no en el retorno al pasado. O superamos estas prácticas mafiosas o nuestros 20 años de historia serán un intento más de cambiar el sindicalismo en la Argentina. En ningún otro sector de la sociedad la democracia interna está tan ligada a un proyecto transformador como en el sindicalismo. Las peores prácticas autoritarias se instauraron para llevar al movimiento obrero como furgón de cola del poder oligárquico concentrado. No estamos discutiendo si Hugo o si Pablo para el próximo mandato. Estamos diciendo que la CTA debe representar nuevas prácticas sindicales o ser un borroso facsímil del modelo que abandonamos hace dos décadas. El fraude no debe pasar.

Victorio Paulón (secretariado nacional de CTA saliente, candidato a secretario de relaciones institucionales por la Lista 10)