Domingo 21 de Abril de 2013
Hace ya un tiempo me fueron sustraídas las dos chapas patentes de mi auto. El mismo día hice la correspondiente denuncia policial (no por extravío sino por robo), los trámites para solicitar las duplicadas, gestioné la nueva cédula verde y la azul (para otra persona que utiliza el auto) y esperé el lapso establecido para que me entregaran la definitiva circulando con una provisoria. Además del tiempo que le tuve que dedicar a los diferentes pasos, también me significó un gasto de más de 300 pesos. Como el hecho no me había dejado para nada tranquila y, en general o por deformación profesional, suelo ser bastante observadora, me fijé como objetivo prestar mucha atención cada vez que viese un auto con la “D” en su chapa patente. Para mi sorpresa la cantidad de ellos es bastante grande, se da con mayor frecuencia en autos de cierta gama (media y media alta) y modelos que tienen una antigüedad de alrededor de seis o siete años y algunos, por cierto, son muy recientes. Por supuesto no he tenido en cuenta aquellos autos que por el deterioro evidente que muestran, se puede suponer que las patentes también se rompieron, deformaron o se destruyeron de diversas maneras, por lo cual han tenido que ser cambiadas. Así inicié una consulta a todos aquellos que quisieran responderme, preguntando en la calle, en un estacionamiento, en un club o en alguna estación de servicio, qué había pasado con su chapa, si la había perdido, si le había desaparecido o sí se le había deteriorado, por lo cual exhibía una “duplicada”. Increíblemente la mayoría de las respuestas fueron que al dejar el coche en la calle, en zonas de restaurantes, incluso en espacios de estacionamiento, se habían encontrado con la desagradable sorpresa que le faltaban una o ambas chapas. Los menos, dijeron que alguna se había perdido estando de viaje, al circular en un terreno inundado o que hubo que cambiarlas luego de un choque por rotura. Frente a lo que vengo refiriendo, cabe que nos preguntemos, ¿dónde van a parar las patentes originales? ¿Hay alguien que las utiliza? ¿Con qué propósitos? Esta situación que parece repetirse cada vez con mayor frecuencia, merece mucha atención tanto por parte de los ciudadanos pero, fundamentalmente, por las autoridades que tienen jurisdicción sobre estas cuestiones.
Myriam Colacrai
DNI 10.778.712
Al fin nos despertamos
El 18 de abril de 2013 millones de personas autoconvocadas espontáneamente, marchando desde Ushuaia hasta La Quiaca exigiendo en paz que se termine el reinado de la sinrazón, han marcado un hito en la historia de nuestro país. Los análisis políticos que puedan escucharse pretendiendo disminuir el brillo de esa multitud mancomunada no van a poder convencernos. Sólo una gran mayoría del pueblo salió a la calle. Muchos otros se quedaron con las ganas. Me doy cuenta, como ciudadana común que ha vivido muchos años, que nuestra presidente dio la espalda a esa mayoría, faltándole el respeto. Como si se pudiera apagar esa contundente realidad con indiferencia o como si le faltara aún tomar conciencia. Mientras el pueblo marchaba sufriente, necesitado, dolorido, pretendiendo afianzar la democracia, ella usaba desde otro país las redes sociales para hablar de cualquier cosa. Simultáneamente, en el Congreso de la Nación se votaba media sanción de una ley que angustia a gran parte del pueblo argentino. ¡Claro que el 18 de abril marcará un hito! ¡Hasta la oposición quizás se movilice! Porque nunca se olvida lo que duele. No es la política lo que más entiendo, sólo soy una mujer que observa. Ello me permite concretar un pensamiento. Los hijos, señora presidente, señores del Congreso, “siempre” pasan factura cuando no los atendemos. Y son ustedes señores, los “padres” circunstanciales del momento.
Edith Michelotti
Eterno agradecimiento
Queremos agradecer al área de Convenios Especiales de la empresa Previnca Seguros, como también a Servicios Caramuto por el acompañamiento en todo momento ante un drama que pasamos con un ser querido, demostrando, una vez más, que ante el dolor siempre hay personas con las que se puede contar para mitigar el pesar que causa la partida de un ser querido.
Familia Barale
Hidalguía deportiva
Siempre quise observar gestos de hidalguía deportiva como por ejemplo, el de un arquero felicitando al delantero rival por haberle convertido un gol de notable factura, o el de un jugador aplaudiendo al arquero contrario porque le impidió hacer un tanto con una atajada espectacular. No digo que no hayan existido en tantos partidos de fútbol profesional que se juegan diariamente; sin embargo, yo nunca tuve la suerte de presenciar alguno entre los encuentros que sigo por televisión. Pero eso fue hasta el domingo 31 de marzo pasado en el “Nuevo Gasómetro” del Bajo Flores, porque el 5 de San Lorenzo, Juan Mercier, remató violentamente y la pelota, que como dicen los relatores llevaba destino de red, fue desviada por el guardavallas Guzmán, de Newell’s, quien con reflejos al mejor estilo Filloll, sacó al córner el “misil” del mediocampista “santo”. Fue entonces cuando Mercier aplaudió a Guzmán, que agradeció con una sonrisa. Además, el volante de San Lorenzo al ser reporteado opinó que Newell’s había sido un justo ganador, y no formuló excusas para justificar la derrota de su equipo. Ese hecho tal vez para muchos intrascendente y felizmente captado por el camarógrafo, no tuvo casi repercusión. Fue un gesto pequeño, es cierto; fue un gesto deportivo, es verdad; pero en este tiempo con tantos rasgos de violencia, me importa señalar esa simpática actitud que debiera multiplicarse; sería importante para comenzar a edificar una sociedad mejor.
Edgardo Urraco
Inundaciones y política
Por estos últimos días los vecinos de barrio Fisherton como de otros lugares de la ciudad que el 20 de diciembre de 2012 estuvieron azotados por el temporal que dejó bajo el agua a sus hogares, están tratando por todos los medios de unificar la idea de que deben recibir un resarcimiento por todas las pérdidas sufridas por ese desastre meteorológico. Ahora, aquí cabe una pregunta básica, ¿hace falta que esta gente salga a protestar o pedir por un resarcimiento? ¡Por favor! Nadie ve por la situación que está pasando esta gente, que algunos han perdido todo? Escucho también a la señora intendente decir que los acompaña en su dolor, pero de qué estamos hablando cuando nunca esta señora ha pasado por tal situación. A esto debemos tener en cuenta a los legisladores de la ciudad, que no tienen lo que hay que tener para exigir al Ejecutivo acciones inmediatas para dar soluciones efectivas a estos ciudadanos, quienes pagan impuestos, y hacen también al crecimiento de esta ciudad. Pero si hablamos de crecimiento debemos mencionar que el Ejecutivo quiere cuanto antes comenzar las obras para modernizar la avenida Belgrano. ¿Qué contrapunto no? Desde la Intendencia siguen asegurando que el municipio no tiene responsabilidad alguna sobre lo ocurrido en los barrios inundados. Entonces, ¿quién es el responsable? ¿El vecino que paga impuestos y con los mismos no se hacen obras de infraestructura? Señora intendenta, señores secretarios, pónganse a trabajar ya que con la intención y las palabras no alcanzan a la hora de dar soluciones a los vecinos que tanto las necesitan y viven en esta ciudad.
Guillermo V. Ferreyra
Películas prohibidas
Hace unos días fui al cine a ver una película de acción y suspenso, desarrollándose escenas de mucha violencia. Al finalizar la misma mi sorpresa fue que una niña de unos 8 años había compartido la proyección. Imaginé a una de mis nietas de igual edad y sentí dolor por la pequeña. Investigué y si bien la película era para mayores de 13 años concurriendo con adultos los menores pueden verla. Puede sonar anticuado pero en lugares públicos debería hacerse respetar el “prohibido para menores” para preservar a los mismos, hasta de sus propios padres, como debería haber sido en este caso. Estaríamos cuidando los derechos del niño y educando en valores de los que como sociedad nos estamos olvidando.
Adriana Cánaves
DNI 5.988.515
Un castigo ejemplar
Les comento a las nuevas generaciones que esto que nos está pasando con respecto a la masiva corrupción, ya nos ocurrió en 1976 y luego a partir de 1989, cuando un grupo de personajes borró a la democracia, que debe ser una fábrica de proyectos y realizaciones afianzando el interés general, en detrimento del patrimonio personal de los que ostentan el poder absoluto de la República. Hoy nuevamente la corrupción generalizada es vox populi y es imposible ocultarla. Pero qué ha ocurrido por entonces y ahora fijándonos en la Justicia como dique independiente, para el contralor de situaciones anómalas que a la vista de la gente son hechos fraudulentos. Ha ocurrido que dicho poder se muestra como un verdadero laberinto inexpugnable donde se alojan jueces y fiscales que sólo castigan a ladrones de gallinas, mientras que a los verdaderos “gansters de guante blanco”, personajes que se han vuelto multimillonarios de la noche a la mañana, jamás le han otorgado un castigo ejemplar, para que estos hechos de una vez y para siempre no vuelvan a ocurrir.
Felipe Demauro
Corrupción en la Argentina
El primer programa del periodista Jorge Lanata por Radio Mitre, en 2012, al revelar las conexiones de Boudou y Ciccone, marcó el tono político de los primeros meses de ese año. El programa televisivo del domingo pasado parece destinado a superar ese listón: las informaciones sobre la salida al exterior de dinero de turbia procedencia del empresario Lázaro Báez golpean al corazón del kirchnerismo. Nada de lo exhibido en el programa debería sorprender demasiado a quienes siguen con atención el devenir político. Pero que se lo diga en un programa de aire, con gran audiencia −que excede con mucho en cantidad y variedad la habitual de los programas políticos −y con la confesión de algunos de los operadores involucrados, sin dudas le da una entidad muy particular. De hecho, fue en las horas posteriores el gran tema de conversación social, desplazando inclusive al de la reforma judicial, con el que está, sin embargo, íntimamente vinculado. Todo indicaría que Lázaro Báez sería un testaferro de la familia Kirchner. No de otra forma se explica su meteórico ascenso de modesto empleado de banco en Río Gallegos a poderoso empresario con intereses en la construcción, concesiones petroleras y muchas otras actividades. Lo que Lanata exhibió muestra la corrupción galopante que inunda a la Argentina. Es para mantener este sistema que el gobierno requiere profundizar la domesticación de la Justicia que llama “democratización”. El oficialismo está paralizado. No sabe qué responder. Intenta, a través de sus medios adictos, confinar el tema a los programas de chimentos de la tarde. Pero no se trata de cosas de la farándula, sino del más grave problema que afecta a la República. No nos importan las vidas de Jelinek o de Iliana Calabró: nos importa la confusión entre los bienes públicos y el patrimonio de la familia Kirchner.
Jorge Enriquez