¿Qué nos deparará el destino?
Sin consultas a usuarios ni con estudios serios de los beneficios a obtener de los cambios de circulación de ómnibus, la Municipalidad de Rosario decidió el tema de los carriles exclusivos y "ordenó" cambios que afectaron a pasajeros, comerciantes y visitantes de nuestra ciudad.

Lunes 27 de Agosto de 2012

Sin consultas a usuarios ni con estudios serios de los beneficios a obtener de los cambios de circulación de ómnibus, la Municipalidad de Rosario decidió el tema de los carriles exclusivos y "ordenó" cambios que afectaron a pasajeros, comerciantes y visitantes de nuestra ciudad. El famoso PIM (Plan Integral de Movilidad), que no ha sido discutido pero sí impuesto por nuestras autoridades, obedece a un criterio de uso del automotor que ya ha sido superado en las principales ciudades del mundo, volcando millones de pasajeros al año año a medios de transporte alternativos con la utilización de la energía eléctrica, logrando buena velocidad de desplazamientos y menor índice de contaminación al desaparecer los motores de combustión interna. Vagones livianos de pasajeros que circulan suspendidos en estructuras de hierro y hormigón armado diseñadas para planificados corredores ferroviarios han proliferado ahora en muchas ciudades de nuestro continente, y existe bibliografía abundante de proyectos que serían no solamente aplicables a nuestra problemática sino que nos beneficiarían con la diferencia de costos de sus instalaciones, mantenimientos y comodidad de sus desplazamientos. Como Rosario, nunca ha sido planificada a más de 30 años de previsiones, sigue "creciendo" bajo la presión inmobiliaria descontrolada y sin un criterio urbanístico definido que permita a los rosarinos imaginar siquiera el futuro de su barrio, entorno y calidad de vida asegurada, coloca a los vecinos en la indefensión frente a las construcciones en altura ahogando patios y terrazas, y sin que se expliquen los criterios de nuestras autoridades en la toma de las decisiones de construcción. Los accidentes (que no son tales por cuanto ocurrieron por imprevisiones) y que les han complicado la vida a muchas familias de rosarinos, son la consecuencia de la falta de controles, la inexistencia de un sistema de regulación y controles de las edificaciones es consecuencia de la ineptitud de nuestras autoridades para encontrar los límites de alturas, los registros de las empresas, el estudio de los sistemas de construcción y los usos de protecciones para el personal, los vecinos, transeúntes y propiedades linderas. Crecer no es levantar más edificios, es planificar una ciudad con criterios y estudios de las necesidades de la población, es aplicar conceptos urbanísticos modernos pero adaptados a nuestra realidad social, nuestra idiosincrasia y a las posibilidades económicas de nuestras familias.

Angel M. Contestí