Que la inseguridad no nos robe la solidaridad
Todavía estoy conmovida como madre y ciudadana por el terrible crimen del adolescente Matías Berardi, quien, como tantos y tantos otros conciudadanos, murió a manos cobardes de delincuentes para quienes una vida humana no vale absolutamente nada.

Martes 19 de Octubre de 2010

Todavía estoy conmovida como madre y ciudadana por el terrible crimen del adolescente Matías Berardi, quien, como tantos y tantos otros conciudadanos, murió a manos cobardes de delincuentes para quienes una vida humana no vale absolutamente nada. Pero lo que más me conmueve y me duele es el hecho de que Matías tuvo el coraje y el valor –con apenas 17 años– de escapar de sus captores, y correr desesperadamente por la calle, golpeando puertas y pidiendo auxilio a la gente, a un automovilista, llorando y gritando que estaba secuestrado, cosa que seguramente sus papás, al igual que todos hacemos con nuestros hijos, le habrán enseñado desde pequeño: "Si algún día te pasa algo, y estás en la calle, gritá fuerte y pedí auxilio, que la gente que te vea y te escuche te va a ayudar…". Lamentablemente, los que vieron y escucharon a Matías no le creyeron, cerraron sus puertas o ni siquiera las abrieron, el remisero se alejó rápidamente del lugar, los que vieron la escena se quedaron expectantes, sin atinar a intervenir. El común denominador de este "no meterse" fue el temor a ser víctimas de un delito, de ser robados o asesinados. Desafortunadamente la muerte de Matías no tiene retorno, pero así como ha generado que sus amigos, parientes, conocidos, familiares de otras víctimas y ciudadanos en general se movilicen frente al Congreso, pidiendo justicia y seguridad, humildemente creo que el coraje de este joven debe hacernos reflexionar profundamente como sociedad toda sobre muchos temas, pero, fundamentalmente, sobre un valor que estamos perdiendo: la solidaridad. Es por eso que además de desear que se haga justicia para la familia Berardi y para todas las familias que han sido atravesadas por tragedias semejantes, deseo para nuestra sociedad que la inseguridad no nos robe la solidaridad.

Marisa Mónica Malvestiti, DNI. 17.803.215