Viernes 28 de Febrero de 2014
No es necesario ser licenciado en Ciencia Política para tener una noción sobre lo que es el Estado, el mercado y la sociedad civil. Reflexionando acerca de qué se espera de cada una de estas organizaciones, llevamos a cabo un ejercicio mental que sirve para clarificar cómo pensamos políticamente. Para saber cómo nos posicionamos con respecto a ideas consideradas de derecha o de izquierda, progresistas o conservadoras, es útil basarnos en algunas premisas establecidas por el filósofo Norberto Bobbio. Sin caer en simplismos o reduccionismos se puede conocer si somos de izquierda, centro, derecha, ultraizquierda o ultraderecha, en el mundo las ideas, de acuerdo a lo que pensamos ante valores como la libertad y la igualdad. Una persona que considera que el valor más importante es la libertad y no la igualdad, comulga con ideas de centro-derecha. La que estima que la libertad y la igualdad son valores de igual magnitud y no los concibe separados, se ubica en el centro-izquierda. Si rechaza la libertad y la igualdad es de ultraderecha, y si niega la libertad pero brega por la igualdad se posiciona en la ultraizquierda. Por otro lado, para un liberal la libertad es la bandera más importante, mientras que para un socialista lo es la igualdad (entendida como la igualdad ante la ley y de igual oportunidad de acceso a la educación, salud, entre otros). Desde luego, que es un planteo muy esquemático; pero sirve en pocas líneas conocer, aproximadamente, dónde estamos parados. En referencia al rol de Estado con la sociedad, hay tantas variantes como países existentes. Pero en general, las más conocidas son los Estados estatistas que aspiran a controlar todo los resortes de la economía y no son proclives a respetar la libertad de prensa, entre otras características. Los Estados liberales consideran que el mercado (libre juego de la oferta y demanda) es el parámetro más importante que rige al desenvolvimiento de la sociedad, basado en el principio de "laissez faire, laissez passer (lema del librecambismo, atribuido a J.C. Gourmay, ministro de Comercio francés a mediados del siglo XVIII). En EEUU existen dos partidos mayoritarios que expresan: el progresismo, el partido Demócrata; y el conservadurismo, el partido Republicano. Algunos tildan de "izquierda" al ala más de avanzada del Partido Demócrata, mientras otros de "ultra-derecha" a los sectores más conservadores del Partido Republicano como el "Tea Party". Para estos EEUU es exclusivo de los WHAP (blancos, anglosajones y presbisterianos). Los estados socialdemócratas, como los países escandinavos (Suecia, Dinamarca, Finlandia) han encontrado un equilibrio entre lo público y privado, donde el Estado rige las reglas de juego en lo económico sin afectar la iniciativa y creatividad de este último. Alemania, es gobernado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial por el partido Social-demócrata (centro-izquierda) o el Social-cristiano (centro-derecha) que se alternan en el poder. Hace poco han logrado algo inimaginable en nuestro país: ambos partidos han conformado una coalición de gobierno en pos de políticas de Estado compartidas. Los partidos liberales en Europa son considerados de centro y, en general, son minoritarios. En Sudamérica, en algunos países, existen Estados populistas gobernados por partidos que ejercen políticas demagógicas de corto alcance y que, mediante la prebenda y el clientelismo, buscan perpetuarse en el poder. Si bien, llegan a conducir los destinos del país a través del voto soberano, cuando están en el gobierno tratan de impedir la libertad de prensa y el disenso a través un régimen autoritario; en síntesis no son proclives a respetar los poderes republicanos. En otros, gobiernos democráticos de corte progresistas, como Brasil y Uruguay, aplican políticas de Estado que promueven el crecimiento y el desarrollo social. Los llamados partidos "liberales" en Sudamérica han apoyado golpes de Estado, lo que es una verdadera contradicción. Un verdadero liberal nunca debería apoyar un gobierno dictatorial porque iría en abierta colisión con su ideario. En nuestro país han existido "librecambistas", no verdaderos liberales, que en nombre de la libertad de mercado han derrocado a gobiernos democráticos, ejemplos sobran.
Alejo Vercesi