Martes 24 de Marzo de 2015
La tan mentada educación pública que pagamos nosotros, Juan Pueblo, está haciendo agua en el Instituto de Educación Superior Olga Cossettini. Quizás a muchos rosarinos, indecisos como yo o no, frente a las próximas elecciones, les venga bien enterarse de algunos hechos que cuando no nos tocan de cerca, no los registramos. Pero suceden. Y en este instituto, se repite hace varios años. Resulta que por estos días cientos de jóvenes están rindiendo para el ingreso al "Traductorado de Inglés" y lo están haciendo de forma tan competitiva y excluyente que hecha por tierra los mentados y repetidos discursos en bien de la educación al alcance de todos. En este caso muchísimos jóvenes cargados de expectativas, ansiedades, con vocación definida, y luego de haber estudiado intensamente están "compitiendo" para ingresar, con un nerviosismo brutal porque saben que pueden quedar afuera de "la Cossettini", debido a que el ingreso tiene cupos limitados. No importa cuánto ni cómo estudiaron porque no hay lugar para todos. ¿Qué tiempos son estos en los que los jóvenes con la vocación y la decisión de estudiar, deben competir en un examen atroz, excluyente, cargado de exigencias y perturbados? ¿Competir a los 18, 20 años con el otro que desea tanto como él abrazar esta carrera? ¿No debería la alta casa de estudios recibirlos con los brazos abiertos, feliz de su ingreso? ¿La casa es pequeña y no entran todos? ¿Entonces que hacen? ¿Cierran las puertas en lugar de agrandar sus paredes, condenando a los jóvenes en un momento sumamente decisivo de sus vidas, a que vaguen en busca de otra carrera que evidentemente no es la que les interesa, o que abandonen el deseo de estudiar? ¿Recuerdan la huelga de hambre del año 1983 que llevaron a cabo cuando terminaba la dictadura los jóvenes estudiantes de medicina por el ingreso irrestricto en nuestra ciudad? La sociedad toda y los muchos médicos que lograron por aquella huelga abrazar la medicina, son los que hoy agradecen la historia. ¿Que diría Olga Cossettini si supiera que su casa por razones de espacio no recibe estudiantes? ¿Habrá que hacer otra huelga de hambre para frenar la injusticia que se está viviendo en la Cossettini?
Edith Michelotti