Qué es ser sobreviviente
Pasaron 38 años, el mundo evolucionó tecnológicamente, se detuvo humanamente y retrocede ideológicamente. Hay brillantes excepciones, es un acto cobarde del presente, generalizar.

Sábado 29 de Marzo de 2014

Pasaron 38 años, el mundo evolucionó tecnológicamente, se detuvo humanamente y retrocede ideológicamente. Hay brillantes excepciones, es un acto cobarde del presente, generalizar. No vale la pena enumerar ciertos estribillos que el pasado 24 de marzo, muchas agrupaciones y dirigentes repetieron cambiando algunas frases en el medio de una guerra inmadura de consignas. Pero sí vale la pena preguntarse lo que nadie hace: ¿por qué miles de jóvenes y mayores desde el mítico año 1973 se involucraron en una lucha que creían victoriosa y el tsunami sangriento terminó por devorárselos? ¿Por qué un trabajador se arriesgaba a militar desde la cotidianeidad de su labor primero contra la burocracia sindical y más tarde contra los milicos, cuando su meta era darle solo un bienestar a su familia? ¿Por qué una mujer del barrio brindaba su tiempo y apoyo a un estilo de vida que le era lejano? ¿Por qué un cómodo profesional se introducía en los meollos de la incómoda clandestinidad cuando podría haber gozado de sus privilegios de clase? ¿Por qué un estudiante repleto de proyectos se zambullía en las peligrosidades crecientes de un establecimiento infiltrado por los “servicios” o ante la indiferencia de otros estudiantes que organizaban campeonatos de trucos o de fútbol? ¿Por qué un periodista haciendo gala del conocimiento de otra realidad empuñaba sus noticias contra la mentira del Proceso? ¿Por qué unos pocos uniformados, a riesgo de perder la vida, decidieron no entregarse a la sangría de matar compatriotas? ¿Por qué un conjunto de argentinos/as combatieron a la feroz dictadura con lo que podían: paros, huelgas, sabotajes, armas, solidaridad, apoyo moral sabiendo que en los extramuros de los “campos de concentración se oían los gritos de los torturados, los fusilamientos simulando “enfrentamientos”, el secuestro inminente con destino prefijado (inclusive bebés) y la muchedumbre resistente que llenaban las cárceles? ¿Por qué existió el “por algo será”? ¿Por qué las miradas esquivas y los cobardes silencios cuando “operaban” las Fuerzas Conjuntas? ¿Por qué tantos “dirigentes políticos” que hablaban de cambios se hicieron cómplices siendo funcionarios vendiendo su apoyo institucional a los masacradores? ¿Por qué tantos “personajes de la farándula artística siguen impunes mientras colegas suyos sufrieron el exilio, algunos hasta la muerte misma? ¿Por qué nos preguntamos hoy, qué hubiera pasado si en vez del 20% de la población que se rebelaban de todas las formas posibles, el otro 80% de argentinos que miraba para otro lado, hubiera participado por lo menos, con un grito de indignación? Muchos pueblos sobrevivieron gracias a su memoria como caso el pueblo judío, irlandés, vasco, etc. El mejor homenaje a los muertos, desaparecidos, encarcelados de esa barbarie pueden estar en los descendientes de esa generación de más 50 años cuando le formulen algunas preguntas: abuela, papá ¿ustedes no sabían nada de lo que pasaba? Si no lo sabías, ¿por qué no escuchabas? Y si sabías, ¿qué hiciste? Nosotros podemos responder eso porque sin confundir con rencor ni odio, no olvidamos, porque la memoria es un acto de amor por los que quisieron cambiar el mundo y por nosotros mismos, que todavía seguimos gritando y cantando.

Cacho” De María.
Ex-Colectivo Presos Políticos
josemdemaria@hotmail.com

Sobre el Día de la Memoria

El pasado 24 fue el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia y me gustaría añadir a la memoria colectiva de los argentinos y a la de todos los ciudadanos del mundo a los que les interese lo que en nuestro país sucede, los hechos que a continuación expongo en forma poética, referidos a nuestro presente. Dicha poesía, se titula Argentina siglo XXI, y dice así: Toda nación tiene su tiempo y todo tiempo, su característica. En la Argentina de hoy vivimos un tiempo de frutos agrestes. La acritud del momento se siente en la precocidad de los delincuentes y en el atrevimiento creciente. Es que, es la hora del retroceso, de la oscuridad reinante, de la atrofia del pensamiento. Es el tiempo de la flor que se marchita antes de exhalar su mejor aroma; de la abeja inadvertida, de la ignorada hormiga. Es tiempo de senectud prematura, de holgazanería. Vivimos la época de la lenta agonía de un mundo envejecido por el egoísmo; de la ilusión ultrajada, de la fe defenestrada, de una anemia que avanza y avanza. El sol, las estrellas, las plantas ¿ya no hablan? ¿Alguien volverá sus ojos hacia el hornero o hacia el pájaro carpintero? Es tiempo de la limosna de una sonrisa, de la dádiva de un abrazo, de la caridad de una palabra de aliento. Es tiempo de crecimiento para el insatisfecho que puja y puja, sin encontrar contento. Y de la grosería, que crece como la maleza, a cielo abierto. Es tiempo de olvido, de desconocimiento. Es hora de no dejar dormir al pensamiento. Es tiempo de inadaptación social, de resquiebre de la convivencia; de trincheras para la paz. Tiempo de cadenas, de natural insomnio, de somnolencia inducida. Es la hora del genérico, del bolsón, de la marca desconocida, de la automedicación, de la pornografía y del extravío en horas vacías. Es hora de prender linternas y encender balizas a plena luz del día, para iluminar la infancia perdida, la juventud sin lozanía, y la vida de las criaturas que ya no rezan a su creador. Es la hora de los amantes sin amor. Es la hora de la instrucción como medicación, de la cultura como primeros auxilios y de la demostración de amor como atención de cuidados intensivos. Es hora de abrir ‘el paquete’ que supone la vida de nuestros hijos y de limpiar ‘la casita’ de sus vidas. Es hora de sembrar dicha y verdad y de acabar con la fantasía. Es la hora del retorno de la música nativa, de la danza y de la poesía. Es hora de abrir las puertas a una nueva Argentina.

Daniel E. Chávez
DNI 12.161.930

El silencio de los diputados

El vocablo “parlamento” deriva del francés “parlement”, que a su vez deriva de “parler” que significa hablar. Ahora bien, algunos diputados nacionales parecen querer contradecir esta etimología. Según el Indice de Calidad Legislativa que publica anualmente la revista especializada Semanario Parlamentario, 33 diputados, el 12,6 % de los integrantes del cuerpo, no abrieron la boca en el recinto (en las sesiones) en todo el año 2013. De estos 33 “parlamentarios”, 21 son kirchneristas, cinco radicales, uno del PRO, otro del “juecismo” y los restantes del peronismo no kirchnerista. Entre los más conocidos se encuentran la oficialista Blanca Peralta (esposa del gobernador de Santa Cruz) y el opositor Francisco de Narváez. Cuatro de estos 33 legisladores tampoco habían hablado en el recinto en 2012: los kirchneristas Daniel Giacomino, Oscar Redczuk y José Antonio Villa, y la radical alfonsinista Lidia Yagüe. Otros dos estuvieron cerca de engrosar la lista de “silenciosos”: el puntano Edgard Raúl Müller, quien en una sesión de 2013 dijo tres palabras: “Sí, señor presidente”, y Ana María Perrone, quien pronunció 12 palabras: “Señor presidente, solicito que se incluya el Orden del Día N° 1.145”. Durante el año 2013 se dijeron 885.294 palabras en la Cámara Baja del Congreso Nacional contra 1.085.975 en el 2012.

Carlos Alberto Parachú
DNI 6.012.558

¿Un país con buena gente?

Escribo aquí para relatar el acto de inseguridad que viví el pasado sábado 22 de marzo. Me había levantado temprano para ir a ver a mis amigos jugar en el partido de fútbol contra el Jockey Club, ubicado sobre la rotonda de avenida Eva Perón y Wilde. Tomé un colectivo que me dejó cerca de dicha entrada. Pregunté al guardia dónde era el partido y me dijo que por esa puerta no iba a llegar, que debía dar la vuelta por Wilde y seguir derecho hasta Urquiza, donde debía doblar a la derecha y seguir hasta la otra entrada. Al ver que Wilde no parecía una calle peligrosa decidí caminar. Ya llevaba unos 10 minutos caminando por Urquiza cuando de repente un joven de tal vez unos 25 años me increpó y me exigió: “Dejá el celular en el piso o te cago a bollos”. Entré en pánico y le arrojé mi teléfono celular y salí corriendo hasta llegar a la entrada trasera. Más tarde, luego de haber dado de baja mi celular, logré enterarme de que por aquella entrada principal uno puede llegar hacia donde el partido se llevaba a cabo. No estoy acusando al guardia sino a los responsables que le bajan línea. ¿Cómo pueden dejar que un chico de 16 años vaya caminando solo por una calle así de insegura?

Martín Katz
DNI 41.255.744

Las instalaciones de gas vetustas

Vivo en uno de los tantos (dicen que más de 300) edificios de Rosario con el gas cortado, en nuestro caso, desde el 18 de diciembre del año anterior. Nuestro edificio tiene sus años y me parece correcto revisar las instalaciones y adecuarlo a las normativas para que no suceda otra tragedia como la de Salta 2141. Pero también que todo esto debería ser hecho de una manera que, sin descuidar la seguridad, facilite la reposición del servicio en el menor lapso posible o, al menos, en una fecha cierta y no en cuatro, cinco, seis o más meses. Además, una instalación nueva para el edificio y la adecuación de los departamentos indivuales (cañerías, albanilería, compra de equipos) significa miles de pesos para personas que en muchos casos viven con lo justo. ¿No podría el Estado municipal, provincial o nacional establecer una línea de créditos para tal fin? Pienso en créditos a sola firma, interés cero o mínimo, de ser posible a devolver en la factura de la TGI o el inmobiliario, algo como lo que tengo entendido sucede con las cloacas o el pavimento que abonan los frentistas. Me gustaría que algún concejal, diputado o funcionario se ocupe del asunto para establecer, primero, un trámite ágil; y segundo, un mecanismo de financiación para que nadie más tenga que vivir sobre una bomba de tiempo.

Federico Andrés Contreras
DNI 22.535.293

Viviendas de Sabin y Juan José Paso

Lo único que nos faltaba a los vecinos de la zona norte es leer, en torno a estos terrenos en donde ya no se puede vivir más, en la zona de Sabin y Juan José Paso, que salgan a cuestionar este chiquero que hicieron hace muchos años y que está a punto de finalizar. Yo le diría a este señor concejal del PRO Carlos Cardozo, que aparece ahora (porque hace unos años no tenían ni una banca en el Concejo), que se ocupe de la inseguridad, del aumento del boleto, etcétera, etcétera, y que no ponga trabas a una situación que puede terminar muy mal. Da vergüenza ajena que cuatro años después pidan informes. Le solicito que escuche a los vecinos y que en todo caso, señor concejal del PRO, esto lo denunciamos en tiempo y forma, pero no nos quedó otra que aceptar, porque fue un desfalco desde que empezó hasta que terminó. Le pedimos que rectifique su postura. Hoy por hoy lo más importante para este lugar de la ciudad es que la obra se termine. Con los índices de inseguridad que tenemos, si esto se para se convertirá en el Lejano Oeste. Para Cardozo, “el Ministerio de Planificación de la Nación, que dirige Julio De Vido, no es un organismo que nos genere mucha confianza como para que adjudique sin licitación pública una obra por 168 millones de pesos”. Además, dijo que la contratación directa no se justifica, aunque las viviendas tienen una construcción no convencional. ¿Dónde vivió Cardozo hace cinco años que no denunció esto y lo hace ahora? Basta de agarrar al pueblo de estúpido. Cuando lo denunciamos, los vecinos estaban escondidos. Ahora que el complejo está casi listo, lo utilizan políticamente. Lamentable.

Federico Wacker
DNI 17.026.130