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Qué cambia a partir de ahora entre Cuba y EEEUU al restablecer relaciones

La noticia, que sorprendió a la mayoría, cambia la historia de dos países separados por apenas 140 kilómetros. No obstante, muchas preguntas quedan aún por responder.

Domingo 21 de Diciembre de 2014

Dieciocho meses de negociaciones secretas bastaron para dejar atrás medio siglo de hostilidad. Una charla telefónica de más de 45 minutos entre Raúl Castro y Barack Obama selló el acuerdo. Al día siguiente, ambos presidentes anunciaron a Cuba, EEUU y al mundo que comenzarían el proceso para restablecer las relaciones diplomáticas rotas en 1961. La noticia, que sorprendió a la mayoría, cambia la historia de dos países separados por apenas 140 kilómetros. No obstante, muchas preguntas quedan aún por responder.

   ¿Qué consecuencias podría tener para el gobierno de Obama esta decisión? ¿Cómo cambiará la relación de Washington con América latina, una región que le había pedido a gritos una modificación de la política hacia Cuba? Habrá que esperar quizás a la Cumbre de las Américas en Panamá para entender mejor las implicaciones; una reunión en la que por primera vez estará presente Cuba. Pero el interrogante más inmediato es: ¿Cómo cambian en este nuevo escenario las vidas de los cubanos y los estadounidenses? Según el comunicado emitido por la Casa Blanca, Estados Unidos y Cuba volverán a abrir embajadas en las capitales de ambos países y reanudarán las reuniones de alto nivel. Incluso John Kerry declaró que quiere ser el primer Secretario de Estado en visitar Cuba en más de 60 años.

Viajes. Por otra parte, las nuevas regulaciones flexibilizan restricciones de viajes. Actualmente los estadounidenses tienen prohibido visitar Cuba para hacer turismo. Y aunque Obama no puede modificar esa ley, pues necesitaría el apoyo del Congreso, sí permitió la ampliación de las licencias para viajar a la Isla, en categorías que incluyen visitas familiares, actividades oficiales del gobierno, así como actividades de fundaciones privadas o instituciones educativas. Además, a partir de ahora, los estadounidenses podrán usar en Cuba sus tarjetas de crédito y débito, y estarán autorizados a importar bienes valorados en 400 dólares, de los cuales no más de 100 pueden consistir en productos de tabaco y alcohol. Aunque eso es una cifra de poca monta, resolverá el hecho de que hasta ahora, si un estadounidense viaja a Cuba no puede llevar de regalo a su país productos cubanos, como lo haría cualquiera en el mundo.

   Otra de las medidas que facilitará la vida de los cubanos es el anuncio de que los proveedores de telecomunicaciones de EEUU podrán establecer en Cuba los mecanismos necesarios para proporcionar telecomunicaciones comerciales y servicios de Internet. Se permitirá también la venta a los cubanos de ciertos dispositivos de comunicaciones, como software, hardware y artículos relacionados. Además, Obama ordenó a Kerry que inicie un proceso para revisar la inclusión de Cuba en la lista de países a los que Washington considera patrocinadores del terrorismo. Aunque todas estas medidas abren una vía para la eventual normalización de las relaciones entre ambos países, todavía el bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba sigue intacto, pues solo puede ser modificado por el Congreso Federal.

    Si bien Obama pidió a sus legisladores una revisión del tema, ha encontrado mucha oposición. No será sencillo derribar ese entramado de leyes, a pesar de que fueron condenadas durante dos décadas en la ONU. Pero el camino más largo comienza con el primer paso. Y este se dio en un contexto favorable. Un sondeo del New York Times de octubre demostró que 6 de cada 10 estadounidenses apoyan el restablecimiento de las relaciones con Cuba.

   Las decisiones de Obama están amparadas también por sectores económicos dentro de su país. Por poner un ejemplo, el presidente de la Cámara de Comercio, Thomas J. Donohue, estuvo en mayo en La Habana, y dijo que allí hay áreas donde pudiera invertir, algo que actualmente prohíben las leyes del bloqueo. A pesar de las limitaciones, por tratarse solo de medidas ejecutivas, se abre un sendero para conversar, con base en el respeto mutuo, sobre asuntos de interés común de dos países vecinos, a los que los acerca no solo la geografía sino la historia y la cultura. Lo que ha sucedido es una victoria diplomática de Cuba, y una muestra de valentía por parte de Obama.

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