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Putin se erige en el guardián de la identidad rusa

Los conceptos jurídicos de ciudadanía y las fronteras de Estados miembros de la ONU están siendo erosionados por el malabarismo del presidente Vladimir Putin. Apoyándose en pensadores considerados marginales hasta hace poco, la ideología del resurgir del imperio ruso encuentra eco en sectores sociales resentidos por la supuesta humillación vivida desde la desintegración de la URSS. La propaganda televisiva alimenta la ilusión de que Rusia volverá a ser una gran potencia si se erige en luz y guía del espacio postsoviético y obliga al resto del mundo a "respetarla" (ya no pretende ser querida) por su fuerza militar.

Lunes 21 de Abril de 2014

Los conceptos jurídicos de ciudadanía y las fronteras de Estados miembros de la ONU están siendo erosionados por el malabarismo del presidente Vladimir Putin. Apoyándose en pensadores considerados marginales hasta hace poco, la ideología del resurgir del imperio ruso encuentra eco en sectores sociales resentidos por la supuesta humillación vivida desde la desintegración de la URSS. La propaganda televisiva alimenta la ilusión de que Rusia volverá a ser una gran potencia si se erige en luz y guía del espacio postsoviético y obliga al resto del mundo a "respetarla" (ya no pretende ser querida) por su fuerza militar.

La palabra "ruso" en castellano traduce dos acepciones, ruski, con un sentido étnico y cultural, y rossian, que denomina a personas de distintas etnias y culturas con pasaporte de la Federación Rusa. El Kremlin no solo defiende a los rossian, sino también a los ruski, que es un concepto dilatado y fragmentado en comunidades diversas en distintos países.Rusia ha repartido con profusión pasaportes rusos en territorios con "conflictos congelados" legados por la URSS y lanzó en 2006 un programa de repatriación de "compatriotas". En 2009 esta política se legitimó con una enmienda en la ley de Defensa: Rusia podía intervenir en el extranjero para defender los intereses de la Federación Rusa y sus "ciudadanos". En el caso de Crimea, existía un amplio contingente de ciudadanos rusos (militares jubilados, personas con doble nacionalidad). Para comprender la situación en el sudeste de Ucrania es útil distinguir entre los rusos "por pasaporte" y los rusos "por lengua", "de corazón" y "por nostalgia del imperio". No todos los rusos de Ucrania miran hacia Moscú. En Ucrania, la mayoría de rusos por lengua reivindica un Estado de derecho donde quepa el "factor ruso" como parte de la riqueza cultural de un gran Estado centroeuropeo.

Rusia utiliza su papel de guardiana de lo "ruso" para proyectar su influencia en la antigua URSS y el imperio zarista. Una ley a punto de ser firmada por Putin y aprobada por el Parlamento facilita la adquisición de la ciudadanía rusa a los "portadores del idioma ruso", cuyos antepasados vivieron en el Imperio Ruso, aunque en los límites de la Federación Rusa dentro de la URSS. Esta enrevesada fórmula ha sido corregida tras la anexión de Crimea para no alarmar más de lo que están a países vecinos. Pero la sola mención del Imperio Ruso en un texto legal es una novedad y establece una continuidad entre el Estado actual y la Rusia zarista. A principios de marzo, Putin dijo que utilizar al ejército ruso en Ucrania sería "legítimo", porque suponía "defender a gente estrechamente relacionada con nosotros desde el punto de vista histórico y en el sentido de una cultura común y en el plano económico. Esto responde a nuestros intereses nacionales" y es una "misión humanitaria", afirmó.

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