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Putin pidió aplazar el referéndum separatista en Ucrania y retiró tropas

El líder del Kremlin instó a las milicias prorrusas a crear las condiciones para el diálogo. La Otán desconfía del repliegue.

Jueves 08 de Mayo de 2014

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, pidió ayer a los separatistas prorrusos en Ucrania que pospongan una votación sobre una secesión, cinco días antes de que se realice. Se trata de la primera señal que ha dado el líder del Kremlin de que no apoyaría la votación prevista para el domingo por los rebeldes que buscan la independencia de dos provincias con 6,5 millones de habitantes y que representan un tercio de la producción industrial de Ucrania. En lo que parece un avance en la peor crisis entre Oriente y Occidente desde la Guerra Fría, Putin también anunció que Moscú estaba retirando sus tropas de la frontera con Ucrania, que la Otán cifró en unos 40.000 hombres. Putin expresó también por vez primera el visto bueno a los comicios presidenciales en Ucrania del 25 de mayo al asegurar que son "un paso en la buena dirección", aunque matizó que estás "no deciden nada si todos los ciudadanos de Ucrania no entienden cómo se garantizarán sus derechos después de su celebración".

"Vende humo". El premier ucraniano interino, Arseni Yatseniuk, reaccionó inmediatamente a las declaraciones de Putin, a quien acusó de "vender humo". "Ningún referéndum está previsto en Ucrania el 11 de mayo", subrayó Yatseniuk. "Si los terroristas y los separatistas apoyados por Rusia han recibido la orden de aplazar algo que no estaba previsto, esos son sus ajustes de cuentas internos", añadió.

Rusia ha desplegado decenas de miles de soldados en la frontera, proclamando su derecho a invadir Ucrania si se amenazaba a los hablantes rusos en el país vecino. "Instamos a los representantes del sudeste ucraniano, los partidarios de la federalización del país, a posponer el referéndum planeado para el 11 de mayo", dijo Putin. El mandatario ruso indicó que crearía las condiciones para el diálogo entre el gobierno en Kiev y los separatistas, algunos de los cuales quieren una mayor autonomía mientras otros directamente reclaman una secesión. "Siempre se nos dice que nuestras fuerzas en la frontera con Ucrania son una preocupación. Hoy (ayer miércoles) las retiramos", dijo.

Sin embargo, la Alianza Atlántica aseguró poco después que no tenía "informaciones sobre un cambio en la posición de las fuerzas militares a lo largo de la frontera con Ucrania". "Por el momento no hay evidencia de una retirada" de tropas, indicó por su parte el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, quien añadió que, de confirmarse, esta medida sería "ciertamente bienvenida".

Putin habló en Moscú tras reunirse con el jefe de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (Osce), Didier Burkhalter, quien afirmó que el organismo propondría una "hoja de ruta" para tratar de solucionar la crisis.

Un líder de los separatistas prorrusos en la región de Donetsk, en el este de Ucrania, dijo que evaluarían hoy el pedido de Putin de posponer su referéndum. "Tenemos el máximo respeto por Putin. Si él lo considera necesario, por supuesto lo debatiremos", dijo Denis Pushilin en Donetsk, una ciudad de 1 millón de habitantes que los rebeldes han proclamado capital de la independiente República Popular de Donetsk.

Sanciones. Ucrania y sus aliados occidentales han buscado insistentemente detener el referéndum, ya que temen que pueda conducir a otra anexión territorial por parte de Rusia, como sucedió con Crimea en marzo, pero a mayor escala.

Kiev lanzó una campaña militar esta semana para recuperar territorio en manos de los separatistas. En la madrugada de ayer, los militares capturaron brevemente el puerto de Mariupol (este) del país, pero rápidamente abandonaron el operativo, dejando la ciudad nuevamente en manos de las milicias prorrusas. Siete días de violencia en el este y en la ciudad sureña de Odesa, donde murieron más de 40 personas en enfrentamientos que terminaron con manifestantes prorrusos atrapados en un edificio en llamas, endurecieron las posiciones y el descontento social. EEUU y la UE, que por ahora sólo impusieron sanciones limitadas a individuos y pequeñas empresas rusas, amenazaron con ampliar el castigo a la industria si Moscú sigue interfiriendo en Ucrania. La consulta del domingo es considerada un posible disparador de esas sanciones.

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