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Público y privado

Hay al menos tres abordajes para "lo público y lo privado". Volver sobre sus diferencias aclara conductas, las define.

Miércoles 05 de Febrero de 2014

Hay al menos tres abordajes para "lo público y lo privado". Volver sobre sus diferencias aclara conductas, las define.

Progresismo y evolucionismo es usar los dineros públicos para cosas comunes, caminos, hospitales, escuelas, propender al estado de bienestar. Autos, teléfonos, televisores dan medida de lo privado, no de lo público. Ni gloria ni éxito. Diferencias. Caminos dan medida del uso del Estado. Escuelas. Hospitales. Seguridades. Lo estatal, lo público, es la obligación del Estado.

Hay otra definición de público y privado. Refiere al conocimiento de las acciones. Lo que está claro es que la función central del Estado está en lo público. Entendámonos. Público es común y el Estado es quien entiende de las cuestiones comunes, totales, de la sociedad que administra. Privado es propio de personas o grupos. Lo privado no debe, necesariamente, dar réditos a todos. Es función del Estado cuidar que lo privado no perjudique lo común, lo de todos.

El asunto se complica cuando alguien, desde un escritorio de la administración pública, defiende o prioriza cuestiones privadas. Será una mala administración, un mal uso de la función pública. Hay leyes que castigan la cuestión. Castigo al prevaricador y ejemplo a los futuros funcionarios. El crimen no paga. Hoy no sucede así. Un río desviado para beneficio propio, tierras compradas a precio vil para convertirlas en castillos feudales en la nieve, llevarse a su casa la máquina de hacer dinero son pruebas mas que suficientes de dos cosas. El mal uso de la función pública y la impunidad con que se llevan a su feudo la bolsa del tesoro.

El Estado de Bienestar comienza a convertirse en Estado de Malestar a poco que se pierdan las esperanzas de crecimiento, evolución, justicia. Cuando los reclamos a un gobierno son para buscar equilibrio por conquistas perdidas es difícil sostener que se trata de un crecimiento hacia el Estado de Bienestar. Difícil. La Justicia Social se convierte en letra muerta. Acaso mala palabra. Una de las dudas mas duras es esta: ¿se buscaba el Estado de Bienestar?, ¿era un objetivo la Justicia Social? Quedan pocas dudas sobre el objetivo de muchos funcionarios actuales. El enriquecimiento ilícito y las cuestiones personales atinentes han sido su eje. Terminar una década en la función pública con un capital personal aumentado 100 veces habla de una década productiva. Muy rentable. Privada.

El siglo XXI trajo a la sociedad la universalización del mensaje. Lo público y lo privado alcanzaron otro rango. El uso de los MdeC alternativos alteró la información y el mensaje. La proliferación viral, ciertamente viral, de un titular, de una definición periodística, obliga a desdeñar rigurosidad y memoria y atender a la velocidad y masividad como los ejes reales. Se entrecruzan lo público y lo privado. Hay compensaciones. Cuando en el 2013 el programa de Lanata repite viejas investigaciones periodísticas, dotándolas de la utilería del show, todos advierten del dinero convertido en kilogramos de coimas en una valija. Lanata reposiciona las valijas de Amira Yoma y las de Antonini Wilson. Reposiciona al Estado como malhechor. Reformula. Público y privado en pecado. Da un encuadre diferente. Existe el pecado. La ilegalidad entra al show. Termina allí. El castigo no existe. El único castigo es la publicidad. Hay otras leyes, reales, de verdadero mercado. El programa fue exitoso. Aumentó pauta y audiencia. Suficiente.

Una vez mas: el siglo XXI operando sobre actores políticos con aprendizajes y reflejos del siglo XX muestra costillas, esqueletos, las hilachas, el hilván del traje de ladrón. Algunos creen que no hay nadie bajo la cama. Tener a Discépolo facilita la comprensión. "Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón". El mensaje que viene ladera abajo es inocultable. El peculado es el elefante que se esconde en el mejor sitio, la manada de elefantes.

A su modo Mc Luhan revive. El medio es el mensaje, el masaje, el adormecimiento, el letargo de la denuncia y la denuncia y la denuncia. Uf. Díscépolo again.

Desde su sitio Baumann insiste: el siglo XXI lleva a desnudarse en público a través de los medios, aparentemente inocuos, pero definitivos. Nos desnudamos delante de desconocidos y somos parte de un gran show. Agrega: en una sociedad de consumo somos consumidos. Al leerlo parece obvio. Había que decirlo. No hay privacidad. Hay compra venta.

El sentido de lo público y lo privado también viene de otro siglo. La necesidad de la coherencia del relato, la justificación, el Bien y el Mal, el pecado. Sucumben los puntos incandescentes de la sociedad, sus (ejem) paradigmas.

No indignan los dineros privados mal habidos ni asombra el desnudo público. Pinter, en "La vuelta al hogar" pide poner un pie en la tierra. Un pie. Miller en "Panorama desde el Puente" denuncia (formidable Alcón, inolvidable papel) en mitad de una caída moral monumental, al novio de su sobrina; por amores equivocados denuncias públicas. Los dramaturgos tienen el verdadero olfato del porvenir. Desde Shakespeare hasta aquí ni un solo yerro. Para ellos todo lo privado era público en un escenario. Tenían razón. En el teatro, se sabe, no hay bien y mal. En el teatro hay un relato dramático. Aquí también.

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