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Promesas que demuestran que la esgrima no es cosa del pasado

Ellos son: Luca Delprato (13 años, Gimnasia y Esgrima de Rosario, GER), Olvia Vietes (13 años, Universitario), Lucca Covani (13 años, Jockey) y Vanina Farrugia (16 años, Club Español).

Miércoles 06 de Abril de 2016

Espadas, floretes, sables. Los nombres de estas armas remiten a las viejas películas de Los Mosqueteros y el Zorro o a la saga más actual de Piratas del Caribe. Ni tan así ni tan desatinado. Cuatro jóvenes esgrimistas rosarinos, promesas en este deporte a tal punto que los tres menores participarán de los Juegos de la Juventud 2018 en Buenos Aires, echan por tierra con el prejuicio de que estos duelos competitivos sean cosa del pasado. Explican qué tiene de fascinante entrenarse varias horas (un promedio de dos, tres veces por semana) y calzarse la máscara y la pechera para un combate de apenas unos pocos minutos. Invitan a ser parte del deporte a chicos y grandes, porque aseguran que entretiene mucho y no es "muy caro". Y se sonríen cuando se les pregunta cómo es el estilo de Diego de la Vega o de Jack Sparrow, los personajes que vieron todos en el cine y la TV. "Tienen movimientos exagerados, falsos. Si nosotros llegamos a revolear el florete así se te ríe hasta el oponente. Además ya no decimos "touché" cuando tocás a alguien: eso es para el cine", se rieron.

Luca Delprato (13 años, Gimnasia y Esgrima de Rosario, GER), Olvia Vietes (13 años, Universitario), Lucca Covani (13 años, Jockey) y Vanina Farrugia (16 años, Club español), "bichos raros" para muchos de sus pares, se juntaron con Ovación más allá de los distintos colores deportivos de origen. "Es que somos rivales, no enemigos", dijo el mens sana como para empezar.

Los cuatro clubes que integran estos esgrimistas son el lugar donde se puede practicar la disciplina en la ciudad. Como en muchos espacios deportivos, aún las mujeres son franca minoría y hasta hay salones aún muy conservadores en los que sólo entrenan los varones, pero las nenas de esta nota demuestran que eso se va revirtiendo. Todos pertenecen a la Federación Santafesina de Esgrima (que abarca un espacio más en Santa Fe —Biblioteca Popular Mariano Moreno— y también el Club Social de Paraná, de Entre Ríos). "Actualmente hay 120 afiliados.Parecen pocos pero es un deporte individual", aclaró el presidente Pablo Moyano.

La mayor del grupo, Vanina, confesó que eligió la esgrima conquistada por el Zorro. "Tenía unos cuatro años, miraba la serie y empecé a insistir en casa, donde nadie nunca practicó este deporte. Eso era lo que quería para mí. Tras varias idas y vueltas comencé a los 11 años". También incursionó por la danza, ama el fútbol, es buena alumna en el colegio, estudia inglés y escucha Ciro y Los Persas. Pero la esgrima la cautivó al punto que va con su florete a todos lados. Tiene cuatro, los limpia ella misma y no los deja en el club como suelen hacerlo muchos sino a pocos metros de su cama. Su último lauro: salió quinta en el Nacional de juveniles del año pasado en Córdoba. Admira a Belén Pérez Maurice, conocida como la Dama del Sable porteña (ver aparte) y para esta nota jugó de local: recibió a sus compañeros en el salón de armas del Club Español, uno de los edificios más bellos de la ciudad, exponente del modernismo catalán y patrimonio histórico.

Lucca (aclara que se escribe con dos "c" a diferencia de su compañe- ro de GER) parece el personaje opues- to a Vanina. El más pequeño del grupo viene de familia de buenos esgrimistas (su padre y hermano practican) y cuando comenzó la disciplina no le gustó pero insistió y se quedó en el mundo de los "tiradores".

"Es que las primeras clases son de pasos. Es importante, por seguridad, que te enseñen a pararte y a usar bien el cuerpo. Pero aburre un poco. En cambio cuando agarrás la espada, la cosa cambia", aseguró el esgrimista de categoría infantil de Jockey, quien ya logró un segundo puesto en un torneo cordobés, que se jugó este año.

El ABC. En breve síntesis, entre los cuatro esgrimistas explicaron algunos puntos básicos del deporte. Que los movimientos deben ser "chiquititos". Que el florete obliga a la rapidez y la habilidad; el sable, a movimientos más bruscos en base a fuerza, y la espada, a la precisión. Que lo que sería habitualmente una cancha aquí se llama "pedana". Que la pechera eléctrica que se viste en combate tiene una luz que se prende cuando el jugador es tocado, suena, y está conectada con un cable al arma (pecheras que son de "kevlar", el material que se usa para los chalecos antibalas). Que hay tarjetas como en el fútbol: amarilla, roja y negra, un "privilegio" que puede caer sobre alguien que por ejemplo insulte feo o revoleé la careta durante un duelo. Que las armas son de acero resistente y que las más profesionales cotizan en dólares (un florete básico puede rondar los 700 pesos).

Olivia "tira" en infantiles y precadetes. Ya salió subcampeona en un Intercolegial, en Buenos Aires, en 2015 y también segunda en un Nacional, en 2016, siempre en infantiles. Antes de la esgrima probó con el hockey. "Pero no me hallé como en este deporte individual en el que los logros y errores dependen de mí. Claro que acá me gusta estar sola, en otros momentos no", dijo antes de aclarar que le encanta compartir el cuarto con su hermana menor María y juntarse con amigas a pasear por el shopping y escuchar a One Direction.

Luca, el de GER, compite en precadetes. Estuvo séptimo en el ránking nacional de infantiles y es campeón provincial 2014/2015 de esta categoría. Es de los buenos y eso que no recibió los genes de la esgrima de su familia: "Mi papá me viene a ver siempre pero entiende poco, a él le gusta el fútbol", dijo antes de apuntar a su tirador favorito, el japonés Yuki Ota.

"Si lo pesco por internet no puedo dejar de verlo. Es rapidísimo, el oponente no alcanza a pestañar y él ya lo tocó 20 mil veces". Una observación que tal vez sea la clave de este deporte que obliga a manejar la ansiedad y ser capaz de leer el asalto del otro. Y que recuerda a un diálogo de un capítulo de "El Zorro", entre Diego y su padre Alejandro de la Vega que supuestamente le enseñaba a usar la espada para batir al capitán Monasterio en un duelo:

—Pero por Dios, Diego, ¿que manera tan absurda de pelear es esa?

—Hago lo mejor que puedo papá, ¿por qué, lo estoy haciendo tan mal?

No entiendo cómo lo haces hijo. Nunca había visto una manera tan ridícula de usar la espada y sin embargo aún no te he podido tocar.

Belén Pérez Maurice: ex modelo y esgrimista

Belén Pérez Maurice, ex modelo, estudiante de ingeniería en alimentos y soldado voluntaria (representa al Ejército en competencias). A los 27 años tuvo su primera experiencia olimpíca en los Juegos de Londres. Ganó el bronce en 2015, en Toronto (Canadá). Sobre el lugar de la mujer en la esgrima dijo: “Es un deporte machista, en sable somos pocas y en espada la proporción es de 15 a 30. Y hay clubes muy tradicionales que tienen sala de esgrima pero no dejan entrar mujeres. En esas cosas sigue siendo un deporte muy conservador”.

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