Domingo 09 de Septiembre de 2012
A un mes de que nos arrancaron a nuestro papá, Norberto Paladini, nuestras vidas deben seguir. No de la misma manera, ya que nos falta nuestro pilar más importante, pero con la fortaleza suficiente como para que lo que nos sucedió no sea en vano, para que su muerte no sólo sea el número 100 en las estadísticas. Para exigir una ciudad segura en donde podamos caminar libremente y no estar presos en nuestras propias casas. Al inmenso dolor que sentimos se suma la impotencia de saber que las cosas siguen igual, o peor aún. Han pasado 30 días, muchos reclamos, manifestaciones, pedidos de escucha y de respuestas. El resultado de todo esto: nuevas familias destrozadas por nuevas víctimas en materia de seguridad. ¿Qué están esperando quienes deben cuidarnos?, ¿que asesinen a alguno de sus familiares? Rogamos que esto no suceda nunca, porque es un dolor que no le deseamos a nadie. Pero quizás si lo imaginan aunque sea por un instante puedan recapacitar y darse cuenta que algo tienen que hacer, que de esta manera no podemos seguir viviendo, o mejor dicho que de esta manera no podemos seguir muriendo en manos de individuos que actúan amparados por acción o por omisión por un Estado que mira hacia otro lado. No podemos prometerle a nuestro papá que se hará justicia porque no hay Justicia posible ante semejante acto de desprecio total por la vida. Sólo podemos decirle que estará siempre en nuestro corazón y que estamos orgullosas de ser sus hijas. Muchas gracias a nuestra familia, amigos, conocidos y desconocidos que durante este largo mes estuvieron y seguirán estando junto a nosotras incondicionalmente.
N de la R: Norberto Paladini tenía 57 años. Fue asesinado cuando dos delincuentes lo interceptaron frente a su vivienda, en Marcos Paz 4787, mientras intentaba guardar el auto en el garaje.
María Laura, Mariela y
Virginia Paladini
Vicky_paladini@hotmail.com