Miércoles 21 de Octubre de 2015
Un economista porteño confió que en nueve años al Banco Central le birlaron la bonita suma de noventa mil millones de dólares para pagar obligaciones internacionales y domésticas. En 2006 comenzaron a menguar los sesenta y cinco mil millones iniciales, ignorándose el saldo que habrá a finales de este año. Como las reservas eran insuficientes porque nunca ingresó un dólar a las arcas, el Tesoro Nacional se vio obligado a apurar al Banco Central para hacer funcionar las impresoras de billetes. Esto se transformó en una conducta repetitiva, la única que pudo manejar el gobierno al no tener otra forma de saldar deudas. En buen y lamentable castellano, los miles y miles de millones de billetes de cien pesos dando vueltas con la efigie de Julio Argentino Roca o María Eva Duarte de Perón no poseen respaldo alguno del Banco Central. Así que conformémonos con canjear entre nosotros billetes sin valor. En ninguna otra parte del mundo los van a aceptar. Hay cosas penosas : la Honorable (¿?) Cámara de Senadores (tres cabezas por provincia) hacen setenta y dos personas con sueldos mensuales de ochenta y seis mil pesos cada una, más los gastos de representación (¿?), los viáticos, sus empleados, mil quinientos administrativos en la Biblioteca del Congreso, etcétera. Este año 2015 hubo siete reuniones de los senadores y no sabemos cuántos fueron a cada una. Leyendo algunas publicaciones españolas, ellos directamente sugieren la desaparición de las Cámaras de Senadores para economizar, porque resultan inútiles, y en muchos países están en vías de extinción. Ya Noruega, Suecia y Dinamarca las eliminaron y les va mejor. Estados Unidos tiene un solo senador por Estado. Alemania está intentando reducir su número. Ignoro en cuantos países más surge esta idea de unificar la legislación en una sola Cámara. De la forma actual, las leyes y proyectos parecen panqueques dando vueltas. Eliminar automóviles oficiales porque cada legislador gana mas que suficiente para comprarse un auto particular. Anulemos toda suerte de tarjetas de créditos oficiales. Los "ñoquis" deben cambiar su condición y pasar a ser útiles en cualquier puesto. Soñemos por un instante que esas medidas se concretan y los senadores comienzan a renunciar, pues todos tienen buen resguardo económico. Es una muy aprovechable jugada, pues podríamos ahorrar muchísimo dinero, ganar tiempo y evitarnos esfuerzos estériles.
Rubén Mario Baremberg / DNI 6.012.531