Jueves 01 de Septiembre de 2011
Un taxista fue procesado como probable autor del delito de abuso sexual agravado por acceso carnal contra una meretriz, a la que atacó con violencia y sin su consentimiento.
"Vestiste y cuando quieras arrancamos", simplificó el taxista con naturalidad luego de practicarle sexo anal a una meretriz dentro del vehículo del alquiler, en la vía pública y sin el consentimiento de la mujer.
El hecho ocurrió el 18 de mayo pasado, cerca de las 2, cuando la trabajadora sexual, de 28 años, esperaba clientes en San Lorenzo y Castellanos, en la zona de la estación de ómnibus Mariano Moreno.
En ese momento paró un taxi, cuyo conductor le pidió tarifas por distintos servicios. Pactaron sexo oral por 30 pesos, la chica subió al auto y, sobre la marcha, decidieron ir a una calle que muere en un paredón, en Vera Mujica y Jujuy.
Mientras la mujer realizaba el servicio, el hombre le entregó algo más de dinero para penetrarla por la vagina, pero le pidió que se diera vuelta de espaldas "porque en el auto resultaba más cómodo", según le habría sugerido el cliente.
La mujer no se opuso y quedó expuesta. "Me doy vuelta, me toma de la nuca y me hace agachar la cabeza y me penetra analmente. Pensé que se había equivocado. Le dije que por ahí no, pero él me dijo «callate la boca porque yo se por dónde»", relató la meretriz.
Sin respuestas. "Me cansé de gritar pero nadie vino a auxiliarme. El taxista decía que me callara y que lo dejara terminar si me quería bajar del auto. Me lastimaba, pero aseguraba que era imposible, que no fuera exagerada, que no era la primera vez. No me podía zafar porque es una persona grande", amplió la mujer.
El taxista llevó a la trabajadora nuevamente a San Lorenzo y Castellanos, donde ella tomó la chapa patente del auto. Un grupo de compañeras, a las que les comentó lo ocurrido, le insistieron para que hiciera la denuncia en la comisaría 7ª.
A las pocas horas, el taxista fue localizado y detenido. Se declaró inocente, dijo que la relación fue consentida, que "ella pidió 20 pesos más" y que lo incentivó "para que le hiciera sexo anal".
La causa, que tramitó el juez de Instrucción Nº 13, Gustavo Pérez de Urrechu, acumuló pruebas clave para acreditar la imputación, coincidentes con el relato de la meretriz.
Se valoró el examen forense que determinó "fisura anal con una evolución de 48 horas". La víctima también sufrió una lesión en una mano que se corresponde con el mecanismo de "golpear con o contra una superficie firme rugosa".
También se estableció la existencia de semen en las prendas y en elementos del acusado (trapo rejilla y almohadón) y resultados positivos en los análisis de sangre en su calzoncillo y pantalón y en el taxi.
Se le atribuye "objetivamente al taxista haber accedido carnalmente a la trabajadora sexual por vía anal, eyaculando en su interior sin condón ni el consentimiento de la víctima".
El juez consideró que "la finalidad del imputado de tener acceso carnal contra la voluntad de la denunciante trascendió del plano interno y subjetivo al externo y objetivo, según el relato verosímil de la víctima y las lesiones que padeció".
El imputado, que goza del beneficio de la libertad con restricciones, ahora quedó a un paso del juicio por "abuso sexual agravado por acceso carnal". También le trabaron un embargo hasta cubrir la suma de 8.000 pesos.
Por una ley
“Es un riesgo que corremos siempre. Antes éramos nosotras las que quedábamos presas por denunciar estos hechos. Me alegro de que un juez investigue, pero esto seguirá pasando si no se aprueba una ley que regule el trabajo sexual”, opinó Claudia Lucero, delegada de Ammar, gremio que agrupa a las meretrices.