Procesan a un chico por llamar a la escuela y amenazar con una bomba
La Cámara en lo Criminal Federal confirmó el procesamiento de un alumno como uno de los presuntos autores de llamadas telefónicas que alertaban sobre la colocación de una bomba en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda, de la Ciudad de Buenos Aires. Según fuentes judiciales la medida, que incluyó un embargo de 2.500 pesos sobre los bienes del joven, la dictó el tribunal tras considerar que D.B.P.A. (la identidad se mantuvo en reserva) incurrió en el presunto delito de intimidación pública.

Martes 22 de Septiembre de 2009

La Cámara en lo Criminal Federal confirmó el procesamiento de un alumno como uno de los presuntos autores de llamadas telefónicas que alertaban sobre la colocación de una bomba en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda, de la Ciudad de Buenos Aires.
  Según fuentes judiciales la medida, que incluyó un embargo de 2.500 pesos sobre los bienes del joven, la dictó el tribunal tras considerar que D.B.P.A. (la identidad se mantuvo en reserva) incurrió en el presunto delito de intimidación pública.
  Otro chico involucrado en el sumario (N.J.G.), por ser menor de 16 años, fue declarado inimputable y sobreseído por la sala II de la Cámara.

Dos llamadas al 911. Los hechos que originaron la causa penal se registraron la tarde del 18 de junio de 2008 y la mañana del día siguiente, cuando dos llamadas al número 911 dieron cuenta de la colocación de una bomba en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.
  “Hola, hay una bomba en el Colegio Nicolás Avellaneda, sacame los pibes ya. En el Nacional”, decía la voz anónima tras haber alertado a la operadora policial que en ese establecimiento había un artefacto explosivo. Expertos de la Policía Federal inspeccionaron el edificio y comprobaron que se trataba de una “falsa alarma”.
  Durante la instrucción del sumario, a cargo del juez federal Claudio Bonadío, se comprobó que las llamadas habían sido realizadas de los teléfonos celulares de la madre de D.B.P.A. y del que tenía asignado N.J.G. Las fuentes recordaron que la llegada de la policía se produjo sin aviso previo a las autoridades del colegio.
  Los camaristas Horacio Cattani y Martín Irurzun afirmaron que las llamadas telefónicas “proferidas en el más estricto anonimato”, afectaron el ánimo de quienes se hallaban en el establecimiento “generando la inevitable concurrencia de la policía al lugar, mientras se impartían clases”. (Télam)