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Procesan a ex jefe policial por proteger a un narco

El juez federal Carlos Vera Barros procesó ayer como coautor del delito de narcotráfico al ex jefe operativo de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones de la policía provincial, Diego...

Viernes 21 de Febrero de 2014

El juez federal Carlos Vera Barros procesó ayer como coautor del delito de narcotráfico al ex jefe operativo de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones de la policía provincial, Diego Martín Comini, por prestarle protección a la banda liderada por Delfín Zacarías, el narco apresado en septiembre del año pasado en una cocina de drogas de Funes. El magistrado, a cargo del juzgado federal 3 de Rosario, también dispuso la prisión preventiva del uniformado que había sido apresado el 5 de febrero y le trabó un embargo por 20.000 pesos.

Comini fue jefe de la Brigada Operativa de la ex Drogas Peligrosas en la Unidad Regional I y también cumplió servicio en Rosario. Según la resolución que trascendió ayer, el oficial brindaba protección a la banda encabezada por Zacarías, el hombre apresado en septiembre del año pasado en el denominado "Operativo Flipper" y que tuvo su epicentro en una casa de Funes en la que se incautaron unos 300 kilos de pasta base para la fabricación de cocaína y más de mil litros de precursores químicos.

De acuerdo al expediente, la acusación contra el policía ahora procesado se basó en escuchas telefónicas que lo incriminan como protector de la banda de Zacarías. En intervenciones hechas a su teléfono celular se lo captó hablando con un hombre sobre operaciones netamente concernientes al tráfico de estupefacientes en las que aparentemente Comini tenía participación, informaron fuentes de la causa.

Pero también se supo que el hombre recibió indicaciones por parte de Ruth Castro (ex nuera de Zacarías presa y procesada en la causa) para que le diera aviso a quienes estaban al frente de los quioscos de venta de drogas para que "bajaran las persianas" ante los inminentes allanamientos que se iban a practicar, los que así resultaban frustrados.

Además, en uno de los allanamientos realizados en el marco de la investigación los pesquisas encontraron en la casa de la hija de Zacarías recibos de expensas de un departamento alquilado por la esposa del narco apresado y que figuraban abonados y a nombre del entonces Jefe de la Brigada antinarcóticos.

Escuchas y avisos. La investigación, dijeron las fuentes, se inició tras dos fallidos allanamientos a lugares de venta de droga ubicados en el barrio La Cerámica, en la zona noroeste de la ciudad.

Según la pesquisa, el policía federal José Luis Dabat, alias "He Man", fue el que advirtió a Ruth Castro que "cierre las persianas" de los búnker porque iban a ser allanados por la Justicia. Esos quioscos eran regenteados por Olga Medina, alias "La Rubia" o "La Tata", y provistos por la banda que lideraba Zacarías, precisaron fuentes judiciales.

Las intervenciones telefónicas captaron una llamada de Castro a Comini en la que la ex nuera de Zacarías le informa al policía que la había llamado "He Man para que cierre las persianas de allá, de La Rubia". La mujer agregó: "Me llamó He Man y me dijo que trate de comunicarme con ella y le diga eso, pero yo no tengo comunicación con ninguno porque tienen todos los teléfonos apagados".

El entonces jefe antidrogas la tranquilizó al decirle: "Si dale, listo, yo ahora veo". Y luego agrega en relación a "La Rubia": "Yo ahora la ubico". Y al final, los allanamientos ordenados por el juzgado se produjeron pero con resultados negativos.

En su declaración indagatoria, Comini negó conocer a la familia Zacarías y dijo que sí tenía relación con Ruth Castro, la ex nuera de Zacarías y parte de la narcobanda, porque ella era amiga de su esposa "por la Iglesia" a la que concurrían.

Finalmente, existe una escucha entre Comini y un hombre identificado como "Jo", quien le dice al policía que "lo estaban llamando de Córdoba y de Entre Ríos preguntándole cuantos «kilos de merca querían»", según la resolución. Y otra persona identificada en la causa como Marcelo, le pide al policía "un kilo de puchero", lo que el juez entiende que se trata de transacciones ilegales de drogas.

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