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Procesan a dueños de farmacias por orquestar violentos atentados

Les adjudican ordenar matar a un abogado, además de agredir físicamente a un médico y comerciantes del rubro. Son José Antonio Iborra, de 66 años, y su hijo Juan Pablo Iborra, de 39.

Martes 16 de Diciembre de 2014

Dos empresarios farmacéuticos que manejaban comercios en el centro de Rosario fueron procesados como ideólogos de un encadenamiento de incidentes de violencia criminal extrema, ejecutados por sicarios contratados por ellos, que tuvieron como víctimas a competidores del mismo ramo o a funcionarios públicos del rubro. Sobresalen entre los hechos investigados el encargo de matar a un abogado penalista y la agresión física con culatazos contra un médico en su consultorio, episodio que terminó con el crimen de un policía en la puerta de esa clínica.

Los acusados son padre e hijo: José Antonio Iborra, de 66 años, y su hijo Juan Pablo Iborra, de 39. El primero fue empleado de planta de la Gobernación de Santa Fe hace más de 20 años y funcionario del Pami hasta incursionar en el campo farmacéutico con emprendimientos propios. Su hijo estaba vinculado comercialmente a él. Ambos fueron acusados por hechos de una violencia desaforada, de ribetes a veces caricaturesca, pero capaz de resultados letales. La secuencia de ataques incluyeron disparos, agresiones físicas y amenazas.

Modus operandi. A partir de la pesquisa aportada hace 18 meses por la Fiscalía de Causas NN, la jueza Alejandra Rodenas demostró que la variedad de hechos examinados presentaban una lógica común e integrada. Los Iborra generaban un idéntico mecanismo de amedrentamiento a quienes se mostraran como competidores a los fines de proteger las farmacias que explotaban. Todos los casos tuvieron además un marco temporal limitado —los más importantes se dieron en menos de un año— y un modus operandi similar.

Quedó claro también que los Iborra eran los inversores de cuatro farmacias del centro que controlaban a través de profesionales matriculados. Estaban en San Juan 1784, en Sarmiento al 800, en San Luis 1095 y en San Lorenzo 1015. Además estaban conectados con dos sicarios que ya están presos por hechos graves. Uno de ellos, Pablo Andrés Peralta, procesado por balear al abogado Alberto Tortajada y por matar al policía Carlos Dolce, hechos ocurridos con seis meses de diferencia.

Los siguientes son los casos por los cuales padre e hijo fueron procesados:

► Los consideraron autores ideológicos del ataque intimidatorio contra la casa de la jefa de inspectores de farmacias de Rosario, Patricia Kleinlein, que recibió un balazo de calibre 22 en la puerta de su domicilio cerca de Tribunales, con un mensaje amenazante deslizado por debajo de la puerta que decía: "Decile a Analía B. que deje de hacer inspecciones mala leche. La próxima te vacío el cargador". Lo que había ocurrido es que, nueve días antes, esa inspectora había informado que una de las farmacias de Iborra, la de Sarmiento al 800, estaba cerrada cuando debía estar de turno. La intimidación ocurrió el 27 de agosto de 2012.

► Los procesaron por diseñar el atentado a tiros contra Alberto Tortajada el 7 de septiembre de 2012 en Montevideo 2026. Tortajada era abogado de Celia Lingua quien estaba inscripta como propietaria de la farmacia de San Juan 1784 controlada por los Iborra. A raíz de unos desaciertos comerciales Lingua quedó al borde de perder su casa por lo que Tortajada le avisó al abogado de los Iborra, José Luis Giacometti, que no lo permitiría. La investigación determinó que Iborra padre e hijo orquestaron el atentado contra el abogado contratando como sicario a Peralta, quien le disparó cuatro tiros con un arma calibre 22. El profesional salvó la vida milagrosamente. El cuadro de análisis de llamadas muestra contactos telefónicos profusos entre Iborra hijo y Peralta los días previos al atentado.

► El 5 de febrero de 2013 dos hombres irrumpieron en la clínica donde el médico Omar Ulloa atendía pacientes en 3 de Febrero al 1000. Ulloa es uno de los dueños de la cadena Farmavip. Los dos intrusos lo amenazaron de muerte, le asestaron un culatazo que obligó a aplicarle ocho puntos de sutura en la cabeza y le advirtieron que desistiera de instalar una farmacia en Maipú y San Lorenzo. "Somos los mismos que te baleamos la casa de calle Santiago", abundaron. Los Iborra tenían entonces una farmacia a cien metros de allí. Iborra padre e hijo fueron procesados por el diseño de esta agresión intimidatoria.

► Al salir de la clínica los dos delincuentes fueron frenados por el policía Carlos Dolce quien vestía ropas de civil. Uno de los dos entonces le descerrajó un tiro en el tórax que lo mató en el acto. Consiguieron fugar en auto y fueron atrapados a los diez minutos: eran Pablo Andrés Peralta —el mismo que baleó a Tortajada— y Hernán Matías Núñez. La fiscal Nora Marull señaló que a los Iborra les cabía responsabilidad en este homicidio. La jueza no los procesó por matar al policía: entendió que aunque Peralta y Núñez estaban allí por encargo de los Iborra estos no concibieron que se cometiera ese crimen.

► El 8 de enero de 2013 la casa de Ulloa ubicada en Santiago al 3000 fue acribillada por una docena de balazos y por tres el auto estacionado en la puerta. Peralta y Núñez fueron procesados ahora como ejecutores. Iborra padre e hijo como autores ideológicos.

► Los procesan además por haber tramado el ataque contra el dueño de la farmacia de Sarmiento al 600, Daniel D. B., quien recibió tres heridas de arma blanca el 29 de enero de 2013 frente a su comercio, en un ataque concretado por tres hombres. Daniel D. B. había llamado la atención sobre que los Iborra iban a abrir una farmacia sin respetar el radio de 200 metros que debe haber entre dos comercios de este tipo. En este hecho fue procesado Pablo Peralta como ejecutor de las agresiones.

► Iborra padre fue procesado por amenazas coactivas por teléfono contra Norberto Herbas, ex presidente del Colegio de Farmacéuticos. También por haber intimidado por correo electrónico al gerente de un laboratorio transnacional en donde le hacían saber que le quitarían "sus cosas más preciadas". En el texto agregaban que Marisa C. (esposa de Jorge G. y farmacéutica de profesión) la pasaría muy mal. Los mails fueron dos: el último se envió el 19 de enero de este año. El propósito era que el laboratorio no pusiera obstáculos en la adquisición de tres farmacias de Iborra de parte de un accionista de otra droguería.

Un engranaje vital de la pesquisa fue la comisario Jorgelina Llopart, de la Fiscalía NN, quien enlazó la mayoría de los casos con evidencia.

Embargados. La jueza Rodenas fijó a José Antonio Iborra y a su hijo Juan Pablo un embargo por dos millones de pesos a cada uno. El primero está con prisión domiciliaria con una enfermedad grave. El segundo internado en una clínica por un trastorno psiquiátrico.

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