Jueves 08 de Enero de 2009
Buenos Aires.— La esposa, dos hermanos y otros cinco cómplices de Eugenio Curatola, acusado de cometer una estafa extrafinanciera de 33 millones de dólares desde 2001, fueron procesados por integrar la asociación ilícita que lideraba el empresario, aunque continuarán en libertad. La defraudación alcanzó a 1.200 personas que invirtieron unos 33 millones de dólares en negocios del financista pero nunca recuperaron su dinero.
La medida fue dispuesta por el juez de Instrucción Mariano Scotto, quien el 30 de diciembre detuvo a Curatola en un country de la localidad de Hudson. El magistrado procesó como "organizadora de asociación ilícita" y coautora de 167 estafas a Silvina Amestoy, una reconocida abogada del fuero civil que es esposa del empresario.
Otro procesado es Clemente Curatola, hermano de Eugenio, acusado de 90 estafas. A diferencia de Curatola, que tiene una condena de dos años y medio de prisión por estafa y estuvo prófugo en Miami, sus familiares no cuentan con esos antecedentes y por eso fueron excarcelados. Sin embargo, el juez les prohibió la salida del país y trabó embargos sobre sus bienes superiores a los 6 millones de pesos. También fueron procesados otro hermano del financista, Sebastián, y cinco presuntos cómplices.
Damnificados.Las estafas fueron cometidas contra unas 1.200 personas que perdieron unos 33 millones de dólares, aunque se estima que en el país hubo 11.000 damnificados —muchos no hicieron reclamos— por 300 millones de dólares, cifra que surgió de contratos secuestrados en la casa de Curatola.
En 2001, Curatola formó una empresa para asesorar a interesados en inversiones financieras en el exterior. Al comienzo los clientes recibían ganancias del 100 por ciento a través del broker estadounidense FXCM, pero a fines de 2003 éste dejó de operar con Curatola y apareció otro, llamado Forexvan, de las Islas Vírgenes. En febrero de 2004 los clientes ya no pudieron retirar ni un centavo. Se determinó que Forexvan pertenecía a Curatola, quien para que los clientes no sospecharan abrió "oficinas virtuales" en distintas ciudades del mundo. l (Télam)