Jueves 05 de Marzo de 2009
La muerte del kayakista Ariel Pasquini, ocurrida a mediados de febrero en un paraje isleño frente a Rosario, no fue accidental sino una consecuencia de una acción intencional. Así lo entendió el juez de instrucción de la localidad de Victoria, Alejandro Calleja, quien dictó el procesamiento de Francisco Mateo Alvarez por el delito de homicidio simple, una imputación que prevé como castigo entre 8 y 25 años de cárcel.
En la misma resolución, que es provisoria y puede ser apelada por la defensa del acusado, el magistrado aplicó la figura legal de "agresión con toda arma" en calidad de delito cometido en forma subsidiaria al de homicidio, al entender que Alvarez, al momento de tomar una escopeta para salir a discutir con un grupo de personas, "pudo extender la agresión a más personas". Así y todo, el hombre de 72 años permanecerá en libertad a la espera del juicio oral y público, que se realizará en la ciudad de Gualeguay, ya que el juez en el mismo fallo dispuso su excarcelación previo pago de una caución de 3 mil pesos.
En la actualidad Alvarez, quien tiene domicilio fijado en Rosario, se encuentra alojado en un sector que le consiguieron especialmente en virtud de su avanzada edad y condiciones físicas en el penal para menores de Victoria. En cuanto su abogado deposite esa suma de dinero podrá quedar en libertad, aunque deberá cumplir con una serie de restricciones que le impuso el magistrado. Según fuentes judiciales, Calleja decidió excarcelarlo al considerar que todas las pruebas reunidas durante la instrucción "ya estaban aseguradas y que no hay riesgos de que el imputado intente evadirse".
Sistema ágil. "En Entre Ríos el mecanismo judicial es más ágil que en Santa Fe. El juicio público y oral, si la defensa llegara a presentar una apelación del auto de procesamiento, se podría realizar en unos 4 o 5 meses. Además, por una resolución del Superior Tribunal de Justicia de la provincia, los casos de los acusados con prisión preventiva son excepcionales porque se entiende que todas las personas son inocentes hasta que se demuestre lo contrario", comentó a LaCapital una fuente judicial de la vecina provincia.
El crimen ocurrió el sábado 14 de febrero. Ariel Pasquini, un deportista de reconocida actividad en el ambiente del río y un grupo de amigos habían cruzado el río Paraná en kayak para pasar un día al aire libre en un sector donde habitualmente lo hacían. Todo ocurrió cuando se produjo una fuerte discusión entre Alvarez y vecinos de la misma zona por la delimitación de unos terrenos. Pasquini se acercó para ver qué sucedía y recibió un escopetazo en la espalda. El muchacho murió pocas horas después.
Pruebas. El juez Callejas estableció que la acción de Alvarez no fue accidental, sino dolosa, es decir que tuvo la intención de apretar el gatillo de su arma para causar un daño. Los testimonios contundentes de cuatro personas, una pericia balística y el resultado final de la autopsia fueron algunas de las pruebas que el magistrado tuvo en cuenta a la hora de procesarlo por homicidio simple. El examen técnico que se hizo sobre la escopeta calibre 16 habría determinado que era imposible que el gatillo se apretara en forma accidental.
"Disparó al bulto. Este muchacho (por la víctima) llegaba justo en ese instante y quedó expuesto", expresó una fuente cercana al expediente. En el mismo fallo, Calleja dispuso la excarcelación de Alvarez, pero impuso condiciones estrictas que si fueran quebrantadas el acusado quedaría automáticamente preso otra vez. No podrá ausentarse de Rosario, deberá presentarse una vez por semana en Prefectura, tiene prohibido acercarse a familiares de la víctima y a testigos que hayan declarado en la causa y se le ordenó que se someta a un tratamiento psicológico y psiquiátrico en los hospitales Centenario o Agudo Avila de esta ciudad.