Miércoles 18 de Julio de 2012
Entre los sabios griegos imperaba el anhelo de descubrir el misterio del destino de la humanidad y así surgió la convicción de que en su larga trayectoria esta va recibiendo la influencia de sucesivas eras con una duración aproximada de 2.100 años, cada una con sus peculiares características. En estos tiempos estaría comenzando a tener vigencia la correspondiente a la era de Acuario, despertando en la mente humana ricas facultades, tornándola creadora, renovadora e inquisitiva pero en el caso de personas de limitado manejo intelectual se hace necesario que efectúen un proceso de automanejo racional y emocional para evitar la caída en lamentables errores. Todo esto es aplicable a lo que está ocurriendo en el mundo con motivo del impacto que ha producido, desde no hace mucho tiempo, el auge de la drogadicción. En algunas regiones de nuestro país se está destruyendo un importante sector de la juventud y consecuentemente de sus familias y obviamente incrementándose la delincuencia. Al margen de las medidas restrictivas que deben ejecutar las autoridades policiales y judiciales, que indudablemente merecen un mayor nivel de eficiencia, se debería llevar a cabo una tarea de prevención haciéndose necesario, como un imperativo constitucional, llevar a cabo un enérgico accionar político basado en una moderna y eficiente educación de la niñez que alcance también a los padres, porque de éstos depende primordialmente el porvenir de sus hijos. La escuela necesita estar en contacto con los padres para cumplir la función que le compete, ya que lo que en ésta se predica debe estar en armonía con lo que se escucha y vive en el hogar. Es imprescindible, asimismo, que todos nos demos cuenta de que los problemas humanos están dentro del hombre mismo y que la solución radica en la transformación individual que debe lograrse por medio de una valiosa educación desde la infancia y en la autoeducación que debemos llevar a cabo espontánea y voluntariamente todos los adultos. Este es el mejor camino para poner orden y armonía en el complejo quehacer que tiene lugar dentro de la sociedad humana.
Pedro S. Tavacca
tavacca.pedro@gmail.com