Prisioneros de la libertad
Hace un tiempo una diputada nacional bramó, sin incurrir en alaridos escalofriantes, porque unos huevitos de Pascuas para niños eran celestes y otros para niñas rosados. “Discriminación”, dijo.

Miércoles 10 de Abril de 2013

Hace un tiempo una diputada nacional bramó, sin incurrir en alaridos escalofriantes, porque unos huevitos de Pascuas para niños eran celestes y otros para niñas rosados. “Discriminación”, dijo. En los EEUU conmocionó que el presidente Obama dijera que una fiscal era guapa. ¿Son contingencias tan escandalosas? No me parece. Según el teólogo Royo Marín, el indeseable escrupuloso ve pecado donde no lo hay; o ve pecado grande cuando lo hay chico. Es cuanto menos curioso que una sociedad, en general inmoral o amoral, se rasgue las vestiduras (o los cabellos) por pamplinas. El hombre verdaderamente cívico, enseña Almafuerte, no se espanta por nada. El que no perdona nada a nadie, me dicen, todo se lo perdona a sí mismo.

Julio Chiappini