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Prisión perpetua para los asesinos de la militante social Silvia Suppo

La mujer, apuñalada en 2010, había sido testigo en el juicio contra el ex juez Brusa. Quedan sospechas de un móvil político.

Miércoles 01 de Abril de 2015

El Tribunal Oral Federal leyó en el mediodía de ayer la sentencia en la que condenó a prisión perpetua a Rodolfo Valentino Cóceres, de 26 años, y Rodrigo Ismael Sosa, de 22, por haber asesinado hace 5 años a Silvia Suppo, militante social y ex detenida-desaparecida en la dictadura militar quien fuera testigo en el juicio en el que se condenó al actualmente preso ex juez federal de Santa Fe, Víctor Hermes Brusa.

La lectura del fallo fue seguida por la prensa y un grupo de militantes de derechos humanos que acompañaron a los familiares de Suppo, la mayoría desde la vereda del Tribunal en la que los jueces habían dispuesto dos pantallas de televisión que permitieron seguir las alternativas del momento.

Autores intelectuales. Un cántico recurrente y reiterado como una letanía evidenció el ánimo de los presentes en el lugar. Si bien la condena dictada coincide con la pedida por la querella integrada por los hijos de la víctima y la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación tanto como por el fiscal Martín Suárez Faisal y pese a que el homicidio de Suppo EM_DASHasesinada en marzo de 2010EM_DASH quedaba saldado en relación a quienes fueron los autores materiales, para los militantes que estaban ayer los autores intelectuales siguen sin ser alcanzados por la Justicia.

Por tal razón lo que cantaban aludía a la certeza de que a la mujer la mandó a matar la policía.

Doce puñaladas. Desde un primer momento se sospechó un móvil político detrás del alevoso crimen de 12 puñaladas con la que fue asesinada Silvia Suppo en su comercio de la ciudad de Rafaela por los dos ladronzuelos (entonces de 21 y 17 años) que se llevaron un insignificante botín. Los mismos que ayer escucharon en la sala que el Tribunal integrado por los jueces María Ivón Vella, José María Escobar Cello y Luciano Lauría los condenaron a prisión perpetua por homicidio en ocasión de robo ejecutado con alevosía.

"Coautores del delito de homicidio agravado por haber sido cometido con alevosía y para procurar impunidad", dice el texto de la sentencia que ayer leyó la presidente del Tribunal pasado el mediodía y luego de un cuarto intermedio.

Antes se habían escuchado a los acusados quienes al hacer uso de la palabra, que se les concedió tal como manda el precepto legal, se declararon inocentes negando haber estado dentro del local comercial de la víctima, con lo que se desdijeron de su anterior confesión.

El representante del Ministerio Público sostuvo en su alegato que a Suppo la asesinaron en ocasión de robo, aunque no descartó que pudo haber también un móvil político. En cambio, la querella que representa a la familia de Suppo, encabezada por los abogados Lucila Puyol y Guillermo Munné, está convencida de que el robo no fue la causa del crimen y considera que éste tuvo que ver con la historia de militancia de la mujer. Por su parte, Lucía Tejera, querellante por la Secretaría de Derechos Humanos nacional, consideró que se debería ahondar en la "responsabilidad institucional de la policía provincial".

En la Justicia federal. Queda aún un expediente en la Justicia federal en el que se investiga ese supuesto móvil político que habría querido disfrazar con un simple robo pero cuyo principal objetivo -entienden quienes sostienen esta hipótesis- fue el asesinato de Suppo. Eso justificaría que los ladrones se detuvieran en propinarle tantas puñaladas. Esta causa que se formó después tiene otros imputados y está en instrucción siendo también querellantes los hijos de la víctima.

Móvil político. La idea del móvil político no es antojadiza. Silvia Suppo fue una testigo importante del juicio contra el ex juez federal Víctor Brusa, y también impulsaba la causa que investiga la desaparición de su compañero, Reinaldo Hammeter, secuestrado el 25 de enero de 1977, en la catedral de Rafaela, pronta a salir a juicio.

Tenía 51 años cuando el 29 de marzo de 2010, cerca de las 10 Cóceres y Sosa ingresaron a su comercio de talabartería y plata criolla en el centro de Rafaela, Sargento Cabral al 200, del que salieron tras su sangrienta faena. La policía consideró que se trató de un robo porque faltó algo de dinero de la caja y algunos elementos de talabartería.

Suppo quedó tirada sobre un charco de su propia sangre agonizando. Una ocasional cliente descubrió el cuadro. Pese a los intentos por salvarle la vida de los médicos del hospital Jaime Ferré, Silvia moriría horas más tarde, de un paro, mientras era operada.

En octubre de 2009 había declarado en la causa Brusa, en la que también se condenó a Juan Calixto Perizotti, Héctor Colombini, María Eva Aebi, Mario Facino y Eduardo Ramos, con sentencias de 19 a 21 años de prisión para los acusados de privación ilegítima de la libertad y tormentos.

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