Prioridades y reivindicaciones
"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir amor, amor, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras". Esta frase fue extraída de una alocución pronunciada por Federico García Lorca en 1931...

Martes 24 de Agosto de 2010

"¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir amor, amor, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras". Esta frase fue extraída de una alocución pronunciada por Federico García Lorca en 1931, con motivo de la inauguración de una biblioteca en su pueblo natal. Pero lo inapelable aparece cuando el poeta trae a colación el caso Dostoievsky: "Cuando el insigne escritor ruso Fiódor Dostoievsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida". Estas palabras de Federico nos han parecido como las más apropiadas por su vigencia y por ser las más claras e inapelables jamás escritas, para oponer a quienes recurren a las "prioridades" y ciertas "reivindicaciones", cuando de cultura se trata. Pero hay más aún: "No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social". Dado el fanático odio manifestado por muchos lectores de esta sección en contra de los homosexuales, no estará demás recordar que el poeta fue asesinado por una banda de sicarios al servicio del sanguinario Francisco Franco, por el "pecado" de ser gay. Y ya que estamos, recordemos también que gran parte de la persecución sufrida por los artistas e intelectuales durante el régimen dictatorial del Generalísimo contó con el visto bueno y el apoyo irrestricto de las más altas autoridades de la Iglesia española, incluidos los fusilamientos de los curas vascos. Como dijera don José Gervasio: con la verdad no ofendo ni temo.

Cristián Hernández Larguía academiabachrosario@express.com.ar