Bien podría suponerse que Córdoba tendrá esta tarde una preciosa chance para arrancar en 2009. Pero es imposible arriesgar en medio de una coyuntura caóttica que tuvo al equipo a punto de no presentarse a jugar ante Brown de Adrogué.
Bien podría suponerse que Córdoba tendrá esta tarde una preciosa chance para arrancar en 2009. Pero es imposible arriesgar en medio de una coyuntura caóttica que tuvo al equipo a punto de no presentarse a jugar ante Brown de Adrogué.
Poco importa señalar que el tricolor del sur del Gran Buenos Aires arrastra dos derrotas consecutivas y nueve partidos sin ganar.
La sensación de compromiso accesible se bloquea inmediatamente cuando se recorre la patética semana charrúa. Dos días sin entrenar y la inseguridad del cobro de los haberes que en la mayoría de los casos se acerca a los cuatro meses.
Pedirle al equipo que se abstraiga de la situación que vive sería un abuso, aunque el fútbol suele dar la sorpresa de transformarse en el último bastión de la reserva anímica de un plantel. l


