Lunes 09 de Agosto de 2010
Los 522 pueblos originarios (PPII) que habitan en 21 países de Latinoamérica y el Caribe cuentan ahora con el primer Atlas Sociolingüístico que pretende “maravillar al lector con la desbordante presencia indígena y de sus lenguas” en cada país y también servir de herramienta para el diseño de políticas, planes y programas.
La obra, coordinada por la sociolingüista austríaca y con 22 años de residencia en Bolivia, Inge Sichra, a la que contribuyeron 34 especialistas que desarrollaron un trabajo de recopilación durante dos años, consta de dos tomos y un DVD con información de 522 pueblos que hablan 420 lenguas.
El atlas analiza la información con referencias sociopolíticas e históricas mientras que el DVD contiene datos demográficos procedentes de censos nacionales, listas de pueblos y lenguas y el marco legal en cada uno de los países.
Sichra precisa en el prólogo que “los 34 especialistas trabajaron con la consigna de privilegiar la sencillez y claridad en los textos antes que la erudición y problematización en tratados analíticos porque el objetivo es que el tema no debe ser sólo de especialistas sino que debe involucrar a toda la sociedad”.
Estructurado en áreas geoculturales más que por países, el atlas recorre la presencia de los pueblos nativos con una concepción “descentralizadora”, que rechaza el hábito eurocentrista de privilegiar el norte del sur y, así, la presentación avanza desde la Patagonia y la isla de Pascua hacia Meso América, según explica Sichra.
En Atlas muestra que en la Patagonia y la isla de Pascua habitan nueve pueblos en dos países, Chile y Argentina; en el Chaco ampliado hay 25 pueblos entre Argentina, Paraguay, Bolivia con mención en Uruguay y en la Amazonia, mientras hay 247 comunidades en Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa.
Cada capítulo tiene en la introducción un mapa de las familias lingüísticas y lenguas vigentes y otro georreferencial con la ubicación de los pueblos originarios. Sichra puntualiza que “al tratarse de pueblos hasta hace pocos años invisibilizados, negados o asimilados, que al cobrar notoriedad se volvieron sujetos de derecho que demandan autodeterminación y participación social y política, la realidad es por demás dinámica y se resiste a ser registrada en cifras”. (Télam)