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Preventiva sin plazos al acusado de un crimen

Un hombre de 37 años que estaba libre pero imputado de matar a balazos al custodio de un comercio de Biedma y Cafferata en abril pasado, dejó de gozar de ese beneficio y se le dictó la prisión preventiva sin plazos tras comprobarse, con un cotejo de ADN, que su sangre se derramó en el escena del delito cuando la víctima lo hirió al repeler la agresión.

Sábado 27 de Septiembre de 2014

Un hombre de 37 años que estaba libre pero imputado de matar a balazos al custodio de un comercio de Biedma y Cafferata en abril pasado, dejó de gozar de ese beneficio y se le dictó la prisión preventiva sin plazos tras comprobarse, con un cotejo de ADN, que su sangre se derramó en el escena del delito cuando la víctima lo hirió al repeler la agresión.

En una audiencia donde se revisó la medida cautelar de la que gozaba el jardinero Martín Roberto O. se ventilaron pruebas que permiten sostener el grado de sospecha suficiente de que fue el autor del intento de robo y el crimen del custodio del lugar, ocurrido el 21 de abril en un local de venta de electrodomésticos ubicado en Biedma y Cafferata.

El hecho ocurrió a las 17.50 de ese día. Según la reconstrucción que hizo el fiscal Pablo Pinto, en base a múltiples testimonios y a las imágenes de un video tomado por la cámara de seguridad de un comercio de la zona, se observa que el sospechoso estaciona una moto Crypton negra sobre la calle, se baja, e ingresa al local empuñando un arma.

Pero de inmediato la secuencia lo muestra en retirada, disparando hacia el negocio, desde donde el suboficial retirado de Gendarmería Ubaldo Miranda repelió la agresión con disparos. Martín Roberto O. recibió un impacto en la ingle, trastabilló y cayó sobre la vereda donde quedó una mancha de sangre, pero se levantó, subió a la moto y huyó.

Mientras que Miranda recibió impactos de bala de una pistola calibre 38 largo en una mano, el hombro y el tórax que le provocaron la muerte, se comprobó que entre las 18.15 y las 18.20 el sospechoso ingresó al hospital Roque Sáenz Peña para ser asistido de la herida en la ingle.

Cuando en el hospital lo consultaron por los motivos de la herida, dijo que era remisero y que había sido asaltado en Guillermo Tell y Salvá cuando trasladaba a dos pasajeros.

Lo concreto es que al ser imputado, el juez José Luis Suárez entendió que las pruebas reunidas en su contra no eran suficientes para dejarlo detenido, y ordenó la libertad con restricciones. Pero una de las pruebas fundamentales por las cuales ahora el fiscal ordenó la detención del imputado y la querella pidió la revisión de la libertad, fue el resultado positivo que arrojó la prueba de ADN que cotejó la muestra de sangre levantada en la vereda del negocio con la de Martín Roberto O.

Además, Pinto aclaró las dudas sobre el horario del hecho que registró la cámara de video y que era similar al de su ingreso al hospital. En ese sentido el fiscal sumó la declaración del dueño del negocio, quien afirmó que el aparato retrasaba su reloj por desperfectos técnicos.

En un acto presidido por la jueza Raquel Cosgaya, Pinto detalló otros elementos probatorios que reunió para sostener la acusación. Mostró fotos del casco que portaba el acusado, exhibió el video, mencionó a testigos. Así, la jueza rechazó el pedido de la defensa de prisión domiciliaria con los padres como garantes y dictó la prisión preventiva sin plazos tras acusar al sospechoso de homicidio criminis causa, robo agravado por el uso de arma de fuego y lesiones en concurso real, que contempla una pena en expectativa de prisión perpetua.

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