Jueves 23 de Abril de 2009
Durante las últimas semanas, el dengue llegó y encontró un lugar en nuestro país. Esta palabrita que muchos desconocían fue motivo de alarma, desazón y bronca. El miedo comenzó a cundir en la población mientras los gobernantes llegaban con medidas tardías y un tanto ridículas en algunos casos. Y es así como nace una palabra nueva, "el descacharrado", creyendo que vaciando tachos o todo recipiente que contenga agua podríamos mantener a raya a nuestro amigo mosquito, causante del mal. Pero los días con temperaturas elevadas siguen y no cesan, las cifras de contagio se elevan y la palabra mágica no alcanza para poder detenerlo. En este nuevo siglo, el pequeño insecto de patas largas y cuerpo negro parece reírse de tecnócratas y científicos y sigue zumbando sin ton ni son a nuestro alrededor. ¿Cómo podremos erradicarlo y dilucidar la compleja situación a la que nos somete este letal insecto? Anhelo que la palabra "prevención" logre el efecto esperado, en medio de este pasivo egoísmo inexistente en el género humano.
Liliana C. Berli,
DNI 10.864.108