Martes 23 de Julio de 2013
La Iglesia católica reclama a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que vete un proyecto parlamentario sobre la atención a víctimas de violencia sexual, el que —afirma— abriría la vía a una legalización amplia del aborto, en momentos en que el país recibe al Papa Francisco.
El aborto ya había enfrentado a Rousseff con las iglesias del país en las elecciones presidenciales de 2010, cuando en medio de una fuerte presión envió una carta en la que se comprometió a no despenalizarlo.
La Conferencia Episcopal de Brasil (Cnbb) pidió al gobierno, en una reunión junto con representantes de otras religiones y movimientos pro vida, que la presidenta vete dos artículos —considerados más polémicos— que se refieren a la "profilaxis del embarazo" y la información sobre derechos y servicios de salud disponibles para las víctimas, informo la entidad católica. Los religiosos consideran esos puntos una flexibilización y aún un primer paso a la legalización amplia del aborto en el país -actualmente sólo autorizado, con muchas restricciones, en casos de peligro de vida para la madre o incluso violación. La medida hace obligatorio el tratamiento de urgencia a víctimas de violencia sexual en los hospitales públicos, y su acceso a medicamentos para impedir el embarazo no deseado, como la pastilla del día después. El padre Paulo Ricardo de Azevedo Junior ya había afirmado en una audiencia en el Congreso "que los parlamentarios firmaron un cheque en blanco" porque el término "profilaxia del embarazo" no existía antes y podría ser interpretado libremente. "Asociar el embarazo con una enfermedad que debe ser evitada, con el término profilaxis, es inadmisible", dijo la dirección de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (Cnbb), según el diario O Globo de ayer. Según el rotativo, sectores religiosos advirtieron la semana pasada a Rousseff que si no vetaba el proyecto, se realizaría una campaña contra ella durante las elecciones presidenciales de 2014.