Viernes 03 de Julio de 2009
La conferencia de prensa de la presidenta realizada tras las elecciones no deja dudas de que la única que salió triunfante fue la soberbia, que siempre la caracterizó y que hoy le impide ver la realidad. Desconocer el veredicto de las urnas, donde más del 70 por ciento de la población le dijo no a la malograda política de gobierno, es una actitud incomprensible de ceguera que puede hacer peligrar la paz social. En cualquier país en que con tanta claridad se rechace la política de un gobierno, las autoridades tienen la obligación ética y moral de cambiar su rumbo, comenzando primero por la renuncia de todos sus ministros y funcionarios, ya que la mayoría fue responsable de esta crisis nacional. En segundo lugar hay que convocar con urgencia a los representantes del pueblo surgidos el 28 de junio para consensuar una nueva política que saque al país de esta grave postración para que la población pueda acceder al bienestar que está reclamando. De lo contrario la gobernabilidad está en peligro. Señora presidenta: escuche la voz de las urnas que es la voz del pueblo. El tiempo urge.
J. Bressan, LE 6.347.664