Lunes 20 de Septiembre de 2010
El año pasado ante una oferta de Garbarino de 30 meses de $79 (mensuales y sin intereses) por la compra de una notebook, me acerqué al negocio de calle Córdoba 1200 y al atenderme un empleado me comenta que sólo se puede hacer la compra con la tarjeta Santander Río. Como no la poseía, me ofrecieron sacarla con mi DNI y a la media hora salía del negocio con la notebook en mis manos y con la titularidad de una tarjeta del banco mencionado. Vaya chasco hace unos días al venir un resumen de $347. Solicito por medio del teléfono una explicación y me dicen que como yo poseo una tarjeta gold debo pagar por esa renovación anual la cantidad de $160 (como primera cuota) y dos meses más abonar igual cantidad, porque su renovación cuesta un total de $480 (sí como leen $480). Me dirijo al banco (recuerdo que todo el trámite lo efectuó Garbarino) a calle Mendoza 3940, y allí comenzó una penosa odisea. Llevaba conmigo la cantidad de 500 euros para saldar el total de cuotas y cancelar tarjeta y vaya sorpresa cuando me dicen en el banco que debía pedirlo por teléfono. Le comento a la señorita que quería cancelar deuda y tarjeta, y desde las 11 de la mañana a las 13.30, entre llamadas, expresiones de no recordar y contestaciones muy desafortunadas, me dicen que el trámite debía hacerlo por teléfono y luego volver al banco. Bueno, entre teléfonos, contestaciones y sorpresas, dejé mis euros a cuenta, después de pagar por más de un año una cuota que supuestamente era de 79 pesos, entre números, porcentajes bancarios y por mi cara una cuota de $120; a eso le sumaron un no sé qué y debí abonar un total de $2.480 y quedando con fecha 2 de octubre (por suerte de este año) para concurrir al banco para ver si estoy al día o debo abonar algún interés de lo que supuestamente yo había comprado sin el mismo. Quiero que se enteren y que a la misma vez se averigüe si desean sacar una tarjeta en este banco (cosa que yo no hice) sobre la letra chica, preguntas que no se hacen y respuestas dudosas, porque el dolor de sentirse presa ante la responsabilidad de querer pagar, ser correcto y terminar con las mentiras de las cuotas sin interés de bancos inescrupulosos y mentirosos que sólo hacen pasar a la gente que es cumplidora con los pagos un mal momento. Lo que más extraña y uno lamenta de esta historia es que la empresa Garbarino se involucre con un banco que no da seguridad y seriedad al cliente o que Garbarino mienta. Sacando cuentas de la jugosa compra que era de un total de $2.400 (30 cuotas de $79) estoy pagando hasta ahora (descontando otra compra de $500) casi $3.400. Creo que toda la molestia vino porque yo estaba presa de ese mercado bancario y al querer pagar para salir me pusieron palos para que no lo pudiera hacer.
Martha Chimento,
DNI. 4.104.512