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Preocupación por una ola de robos que se ha desatado en Ibarlucea

En menos de 15 días y en el radio de dos manzanas del barrio Giusti desvalijaron cinco viviendas. Denuncian que la policía no acude a los llamados. Vecinos se reúnen hoy en la comuna para plantear sus reclamos.

Lunes 06 de Octubre de 2014

Una verdadera ola de escruches tiene a maltraer a los vecinos del barrio Giusti y alrededores, al oeste de Ibarlucea, quienes pedirán al jefe comunal, José Santángelo, que gestione más recursos y medidas de seguridad para el pueblo. En los últimos 15 días y en sólo dos manzanas de esa zona desvalijaron cinco casas, cuyos propietarios denuncian que la policía no acude a los llamados ni presta atención a los casos. Los pobladores se convocarán hoy, a las 11, en la comuna para hablar con el mandatario.
  La modalidad de robo es la misma en todos los casos: los ladrones aguardan que las viviendas familiares o casas de fin de semana estén sin ocupantes, y sin distinción de horarios violentan rejas, alambrados y aberturas, ingresan, revuelven todo y se llevan dinero, artículos electrónicos y cuanto objeto de valor puedan acarrear. Según denuncian las víctimas, otra lamentable característica que se repite es la deficiente o nula respuesta de la policía.
  En menos de 15 días, tres de las siete familias que viven en la manzana circunscripta por las calles San Lorenzo, 25 de Mayo, Sáenz Peña y San Martín sufrieron robos. El jueves pasado le tocó a la casa de Fernando (33), donde vive con su esposa y una beba de 40 días. “Soy taxista, ese día trabajé desde las 3. Mi señora salió con la nena a eso de las 10.15 a casa de un familiar en Rosario. A las 11.30, cuando llegaron mis suegros a su casa de fin de semana, que se comunica por los fondos de la mía, ya se habían llevado dinero, una tablet, una notebook, una cámara semiprofesional y mis zapatillas nuevas, que alcancé a usar una sola vez”, detalló a  La Capital.
  Para ingresar, los maleantes forzaron una reja trasera y retiraron un perno de un ventanal. “Tiraron todo, hicieron un desastre. Acomodaron otras cosas en el living para llevarlas, pero se ve que justo notaron que habían llegado mis suegros y se escaparon por atrás”, especuló el taxista. Cuando acudió a la comisaría, “no me pudieron tomar la denuncia porque sólo había un cabo que me pidió que regresara a las dos horas, cuando llegara el sumariante que había ido a Rosario a llevar papeles. Cuando vuelvo me dijeron que esperara que iba a venir personal de Criminalística a tomar huellas digitales y hacer pericias, pero jamás vinieron”, reveló.

Otro caso. Más indignación acumuló, el sábado a la madrugada, cuando iniciaba su recorrida y detectó a cuatro jóvenes en actitud sospechosa circulando por Ibarlucea en un auto negro, “como fichando”, acotó. “Los seguí hasta la arcada de ingreso al pueblo. Ellos dieron una vuelta en “u” y ahí fui directo a la comisaría, que estaba cerrada aunque con las luces prendidas. Tras golpear la puerta y gritar 10 minutos para que saliera alguien, me atendió un policía que estaba durmiendo. Hasta que arrancó la camioneta pasaron 20 minutos: los sospechosos ya se habían ido”.
  Otras víctimas de escruches en esa manzana son los suegros de Fernando, a quienes el domingo 21 de septiembre les robaron de su casa de calle 25 de Mayo herramientas por un valor de unos 20 mil pesos. Dos días antes, le tocó a otra residencia de fin de semana en San Martín al 300, a la que ingresaron usando una barreta y se llevaron electrodomésticos, un televisor, equipo de música, DVD y una bicicleta. También por esos días fue desvalijada una casa de la zona, en calle Belgrano, y otra más en el loteo Zunino. “Pensamos que los ladrones tienen que ser de Ibarlucea o bien el que les da los datos es de acá”, especuló Fernando.
  “Jamás pasa una patrulla por  la zona. Llamás a la comisaría y no te dan bola, te dicen «ahora vamos» y no vienen”, denunció Marcelo (42), un vecino también domiciliado en calle San Martín y que, al igual que el resto, teme por su seguridad. Los pobladores del área formaron un grupo de Whatssap al que denominaron “seguridad vecinal”, para estar en alerta, comunicados permanentemente y, en caso de detectar alguna situación sospechosa, “salir y actuar nosotros mismos, porque la policía no viene. Esto se está propagando y hay que pararlo”, advirtió uno de ellos.

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