Predilección por la muerte
Son muchos los argentinos que están a favor de la pena de muerte, que consideran que el mantenimiento de las cárceles es un gasto por demás innecesario ya que quienes delinquen son seres irrecuperables.

Viernes 13 de Marzo de 2009

Son muchos los argentinos que están a favor de la pena de muerte, que consideran que el mantenimiento de las cárceles es un gasto por demás innecesario ya que quienes delinquen son seres irrecuperables. En consecuencia, deben morir. En momentos en que se incrementa el accionar delictivo, en que los delincuentes no se conforman con robar a sus víctimas sino que también las matan exhibiendo un sadismo espeluznante, el clamor por la pena de muerte retumba por todos lados. Últimamente se escuchan a diario voces, algunas por demás importantes dada la popularidad del que las emite, clamando por la mano dura, por la necesidad de matar al que mata, de limpiar la sangre con más sangre. Si los delincuentes disparan con revólveres, hay que dispararles con fusiles. La inseguridad sólo se resuelve, entonces, asesinando a los delincuentes. Porque la pena de muerte es eso, el asesinato a sangre fría de seres indefensos, la muerte planificada por el Estado de personas (porque los delincuentes son, conviene recordarlo, personas) que nada pueden hacer para resguardar el don más preciado que posee todo hombre: su vida. En definitiva, para derrotar a los delincuentes hay que ser más violento que ellos. No importa que la pena de muerte sea un acto moralmente abyecto. Es irrelevante que la Constitución nacional lo prohíba expresamente. Lo único que interesa es proteger la vida de la "gente digna que trabaja", de salvaguardar la "reserva moral" de un pueblo que siente, lamentablemente, predilección por la muerte.

Hernán Andrés Kruse, hkruse@hotmail.com