Postales de una Argentina inflacionaria
El dólar ahorro, signo elocuente de la pérdida de valor de nuestra moneda.

Jueves 28 de Mayo de 2015

El dólar ahorro, signo elocuente de la pérdida de valor de nuestra moneda. Un dato muy revelador del estado de nuestra economía acaba de ser conocido: en lo que va de 2015 la venta de dólares para tenencia supera a la facturación en los centros comerciales de Capital y provincia de Buenos Aires. En otras palabras, los argentinos gastaron más en comprar dólares que en el consumo de bienes en los shopping centers. Los últimos datos disponibles son relativos al mes de marzo, cuando se vendieron dólares para tenencia por $ 4.257 millones y la facturación de los centros comerciales fue de $ 2.816 millones. Es una tendencia que se da desde septiembre del año pasado. La brecha entre ambas variables se ha ido ampliando. Esos indicadores revelan una creciente demanda de dólares, indudablemente originada en el retraso cambiario, en la persistente inflación y en la falta de alternativas de inversión rentables y seguras para los ahorristas no sofisticados. Como la inflación no disminuye -al contrario, luego de alguna tregua parece haber encontrado un piso del 2% mensual- y al tratarse de un año electoral es muy difícil que el gobierno impulse una devaluación, ya que usa el tipo de cambio cono ancla antiinflacionaria, las personas a las que les queda algún margen de ahorro perciben al dólar como barato y saben intuitivamente que tarde o temprano será inevitable una corrección cambiaria. La Argentina ha experimentado en diversos tramos de su historia políticas económicas que usan la sobrevaluación del peso como forma de contener la inflación. Esos intentos siempre son bien recibidos por la población en el corto plazo, porque le hacen vivir una ilusión de estabilidad y consumo, pero suelen terminar mal. Vale recordar la famosa “tablita” de Martínez de Hoz en la última dictadura militar o la convertibilidad de los 90. No hay recetas mágicas en materia económica. Todo precio artificial (y el del dólar es un precio también) tiene consecuencias. En este caso, el efecto del dólar barato es la falta de competitividad de la economía, que se traduce en menos actividad y menos empleo genuino. La causa del problema es la inflación y la causa de la inflación es el desbordante gasto público. No hay misterios. La realidad se venga de quienes la quieren esconder. El salario, variable de ajuste. Durante muchos años, el kirchnerismo sostuvo que nada tenían que ver los aumentos salariales con la inflación. Al contrario, cualquier aumento de sueldos era bienvenido porque favorecía el consumo y, de esa forma, la actividad y el empleo. Del mismo modo, explicaba que tampoco la emisión monetaria era la causa de la inflación. En su crepúsculo, parece haber cambiado de doctrina. El gobierno nacional, y la presidente de la Nación en persona, están activamente involucrados en las negociaciones paritarias, no para apoyar a los trabajadores en sus demandas de recomposición, sino para ponerles un techo. En otras palabras, para convertir al salario en una variable de ajuste. Recién el miércoles pasado cerraron sus negociaciones salariales los gremios oficialistas de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Sindicato de Empleados de Comercio, los albañiles de la Uocra y los estatales de UPCN, quienes acordaron un 27% anual de incremento. Lo peculiar es que, ya cerca de la mitad del año, las paritarias siguen en curso en muchos sectores, lo que suma incertidumbre y retrasa la reactivación del mercado interno que muchos creían que podía ocurrir, aunque fuera fugazmente, en función de los aumentos ahora postergados. Aquí también, lo que subyace es la inflación. Los constantes aumentos de precios van erosionando cada día los salarios. Por lo tanto, el gobierno se ve constreñido a aceptar en los hechos lo que niega en sus estadísticas falsas. Si los índices del Indec fueran verdaderos, entonces los salarios reales, los que reflejan el poder adquisitivo, serían por lejos los más altos del mundo.
Jorge R. Enríquez

El sueño argentino

En los años 50 se hizo famoso el American Dream. Se trataba de la meta de lo que se podía lograr trabajando en USA, para la clase media, que cada día fue creciendo, hasta llegar a ser la economía más grande del mundo. Consistía en hacer estudiar a los hijos, pagando o con becas a devolver luego de recibidos. Estos chicos crecían, se casaban, compraban su casa a pagar a 20 o 30 años, y con crédito y cuotas, podían comprar muebles, autos y llevar una vida cómoda y feliz. Eso se puede hacer en una economía libre y organizada, con respeto a las leyes, a los contratos, a las posibilidades que cada uno se plantee por capacidad y se desarrolle. Resultado, el gran país que es hoy y en el que todos quieren vivir o visitar, para disfrutar de todo lo que ofrece. Para esa misma época del “sueño americano”, nuestro país enfiló para el populismo, aunque toda la gente de aquí quería lo mismo que los americanos. Por eso fue que durante mucho tiempo, la clase media argentina, inmigrantes del mismo orígen de los que fueron al norte, se sacrificaron para darles a sus hijos lo que ellos no tuvieron en sus países devastados por las guerras. ¿Y que paso? Golpes, guerrillas, crisis, inflaciones, corrupciones, robos, guerras y al final, otro populismo que nos deja corrupción, inflación, pobreza y un relato que le comió la cabeza a mucha gente en estos 12 años, que va a llevar mucho tiempo revertir, si es que se llegara a lograr eso. Todo esto llevó a que hoy “el sueño argentino” sea muy distinto al American Dream, aún hoy vigente. Ese sueño es hoy, que el gobierno les regale, la “vivienda dina” (digna), porque es su (?) derecho. Esa vivienda digna, son los “gallineros” que se hacen en las periferias de las ciudades, que a los sei meses se caen a pedazos porque se robaron la calidad de construcción, que en los papeles por su costo equivale a una construcción de Puerto Madero. Que se le den todos los servicios gratis, y el transporte a los centros de trabajo también gratis, y para completar el cuadro de situación, los correspondientes planes para alimentarse, vestirse, comprarse los celulares y zapatillas más caros, y dedicarse a vegetar y tener hijos, para que estos hagan lo mismo que sus padres. Esa es la mayoría del pueblo argentino hoy. Queda una parte, resabio de los inmigrantes de los 50, tercera generación, que si no es por la ayuda de los padres que puedan hacerlo, no podrán jamás comprarse la casa propia, están subeducados por las escuelas públicas que dan pena, y tal vez entran en una facultad gratuita de la que nunca saldrán graduados, y si lo hacen, serán profesionales de bajo nivel, lo que les podrá alcanzar para vivir, casi decorosamente. Lógicamente, nos queda la opción de venderle el alma al diablo, y dedicarse a la política, entrando en una agencia de colocación como La Campora, o haciendo carrera en algún tradicional partido corrupto, y con paciencia ir escalando cargos, hasta llegar a alguno que les permita salvarse por varias generaciones. Estamos en el horno con fritas, pero no hay ni gas, y se viene el invierno.
Ricardo Castellani

Seguimos maltratándolos

Desde que tengo uso de razon y pise por primera vez nuestro estadio, el Coloso, hace ya más de 40 años, me enojé, si, como cualquier hincha pasional, pero nunca, jamas insulté a ningún jugador y ningún DT que sea de nuestro riñon, nacido en nuestra casa, que haya defendido nuestros colores y, más aún, haber sido campeones con la rojinegra.Me duele mucho esta realidad futbolística, estamos quemando ídolos queridos de nuestra casa que son parte de nuestra rica historia. Hoy, entrenadores como  Berti, Raggio, Lunari, ahora el gran Tolo, jóvenes y tambien con historia. ¿Qué estamos haciendo? ¿Por qué siempre buscar responsables en los que se dicen los “fusibles”? ¿Por qué  siempre el hilo lo cortamos por lo más fino? Me parece que es hora de mirar más profundo, a quienes están dentro de la cancha, que varios de ellos no están a la altura de lo que es NOB. Memoria y autocrítica, pero no sigamos matando a los que ponen la cara, son trabajadores, profecionales y sobre todo tienen sangre rojinegra.
Ismael Costa
ismaelcosta76@yahoo.com

No entienden nada

Gracias a la Primera Junta, con Saavedra de presidente, secundado por Mariano Moreno, Juan José Paso, Manuel Alberti, Miguel Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu. Todos juraron en nombre de Fernando VII, pero algunos creían que era sólo cuestión de tiempo para que esto dejara de ser así. Años de guerra deberían pasar antes de que el 9 de julio de 1816 se declarara la independencia. Y así fue que hoy somos los hijos libres del yugo colonialista español, eran otros tiempos, pero al menos no tenemos reyes ni nos sentimos súbditos de nadie, solo próceres nacidos del pueblo a quién homenajear. Hoy, equivocados o no, elegimos quién nos gobierne. Este homenaje a nuestros próceres es de todos, ninguna facción política debería apropiarse, hace 205 años el pueblo se reunió con una sola consigna: ser libres, y dirigir los destinos del país entre todos. Reprobable lo de La Campora y otros movimientos constituidos  por personas adictas que sólo piensan en sí mismas. Nunca lo entenderán, lamentablemente, no tienen la capacidad de razonar, por ende no esperemos que disciernan. Para ellos son meros actos proselitistas, dónde aprovechan a desplegar toda la parafernalia propagandista, el sentido de la convocatoria no les importa, mucho menos el homenaje, padecen de miopía crónica, sobre todo ahora que estamos cerca de fechas eleccionarias, disponen de todo el aparato del Estado a su antojo, obvio.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022

Gracias, sanatorio Los Alerces
 

Los abajo firmantes, oriundos de la ciudad capital de la provincia de Corrientes, familiares de Matías Gabriel Gómez, paciente internado en el sanatorio Los Alerces, queremos a gradecer al equipo de médicos cirujanos dirigidos por el doctor Ignacio Moreno, y sus colaboradores Sergio Bianco, Pablo Benítez y Andrés Mangione, quienes el 1º de mayo pasado intervinieron quirúrgicamente de ileostomía por fístula cutánea a matías, quien cuenta con 17 años de edad. Cabe destacar el profesionalismo demostrado por este equipo, quien con esta intervención logró contrarrestar el crítico estado con el que ingresó Matías al sanatorio; se revaloriza también su condición humana brindando información, asistencia y contención a quienes atravesamos tan angustiantes momentos. Se hace extensivo este reconocimiento a los médicos y enfermeros de la sala de terapia intensiva, al equipo de clínica médica, en la persona de las doctoras Virginia Cecchi y Virginia Gorosito, quienes asistieron  a Matías en todos los detalles que requería su tan compleja situación de salud. Se destaca, además, la atención de los servicios de nutrición, kinesiología, enfermería, mucamas, y personal en general. Sirva la presente como estímulo a la labor realizada cotidianamente en esta institución a fin de continuar creciendo profesionalmente para tratar a tantos pacientes que acuden a este centro, provenientes en muchos casos de distintos puntos del país. Nuesto eterno agradecimiento por haber sido partícipes en la recuperación de la salud de Matías.
Ramón de la Cruz Gómez
Sara Susana Soto