Positivo pero inoportuno

Jueves 20 de Agosto de 2009

Implementar los jurados sería cumplir con la Constitución. Pero la cuestión de fondo es compleja porque el verdadero jurado clásico es el conformado por ciudadanos, en el cual no hay mezcla con jueces letrados. El sistema mixto (como lo propone el proyecto socialista) tiene la grave dificultad del predominio que puede tener el letrado sobre los ciudadanos comunes, aunque éstos sean más en número.

Si predomina el voto de quienes no son funcionarios la fundamentación de la sentencia se pone a cargo de un abogado que a lo mejor puede opinar distinto. Con lo que el asunto de la defensa en juicio queda enclenque si se produce un recurso de revisión, como lo exige el Pacto de San José de Costa Rica.

No hay dudas de que existe una serie de factores positivos en el jurado: la participación del pueblo en la Justicia es algo muy bienvenido, pero es un asunto que hay que estudiarlo bien y ser franco con nuestra Constitución. Como la tenemos ahora, tendríamos que imponer el jurado. Y si no tuviéramos voluntad de imponer el jurado porque sabemos que resulta contraproducente, hay que modificar la Constitución en ese sentido para que el jurado no exista. Si no, hay una especie de doble discurso. Además, todos los juicios no pueden ser por jurado porque sería operativamente imposible.

Debemos debatir el tema del jurado, pero el momento es muy inoportuno. Primero hay que dejar atrás el sistema inquisitivo, pasar al acusatorio, armar las herramientas para la segunda etapa y recién después, con tiempo, coronar el cambio. Necesitamos antes un cambio de infraestructura importante.

(*) Vocal de la Cámara Penal de Rosario - Docente de Derecho Procesal