Portugal se indigna por "Caín", el último libro de Saramago
La presentación de “Caín”, el nuevo libro de José Saramago, desató una ola de indignación en religiosos, políticos, creyentes e incluso escritores. El premio Nobel de literatura de 1998, un empedernido ateo e izquierdista, afirma que “la Biblia es un manual de malas costumbres y un catálogo de crueldades”, sin la cual el ser humano probablemente “sería mucho mejor”.

Martes 27 de Octubre de 2009

La presentación de “Caín”, el nuevo libro de José Saramago, desató una ola de indignación en religiosos, políticos, creyentes e incluso escritores.

El premio Nobel de literatura de 1998, un empedernido ateo e izquierdista, afirma que “la Biblia es un manual de malas costumbres y un catálogo de crueldades”, sin la cual el ser humano probablemente “sería mucho mejor”.

Afirmó que “Dios no es de fiar”, que es “cruel, mala persona y vengativo”, si bien en realidad “no existe”, sino que “fue creado por los hombres a su imagen y semejanza”.

La obra, en un país ultracatólico y conservador como Portugal, produjo críticas y movilizaciones contra el célebre escritor. En Penafiel, cerca de Oporto, norte del país, el sábado último se realizó una manifestación en protesta.

En tanto, el eurodiputado socialdemócrata Mario David exigió a Saramago que abandonara “lo más rápido posible” su ciudadanía portuguesa, al tiempo que el ex subsecretario de Cultura, Sousa Lara, comparó al autor de “Ensayo sobre la ceguera” y “El Viaje del Elefante” con Silvio Berlusconi.

Entre los fieles, una mujer de edad avanzada que esperaba para participar de la misa dominical en el centro de Lisboa no podía ni quería esconder su enojo: “Este hombre es el diablo”, repetía en voz alta una y otra vez, mientras algún que otro transeúnte asentía con la cabeza y mirada seria.

La Conferencia Episcopal calificó a Saramago de “ingenuo”. También el jefe de la Comunidad Islámica de Lisboa, Abdool Vakil, rechazó las palabras del Nobel como “muy ofensivas”. Por su parte, el líder judío Eliezer di Martino aseguró que el escritor “no conoce la Biblia”. E incluso en el lejano Brasil se disgustaron. “Ridículo, ni merece comentario”, exclamó Miguel Cox, referente de la Iglesia Episcopal Carismática.

Algunos de sus colegas, como Miguel Sousa Tavares, autor del best seller mundial “Ecuador”, opinó desde el semanario Expresso que “todo en Saramago es vanidad y autopromoción”.

En medios periodísticos, Saramago es calificado de “ignorante y “blasfemo”, de “amargado” y “loco por publicidad”. No pocos ponen en duda su capacidad como escritor. “Es el tipo más desagradable de la península ibérica”, afirmó la revista GQ.

Ya en 1991, su novela “El Evangelio según Jesucristo” (1991) desató una polémica sin precedentes en Portugal.

La Iglesia lo calificó de blasfemo, y el gobierno del entonces primer ministro Anibal Cavaco Silva, hoy presidente, impidió su nominación al premio Literario Europeo de 1992. En señal de protesta, Saramago abandonó Portugal y se instaló “en el exilio” en la isla española de Lanzarote, donde vive con su esposa Pilar del Rio.

“No soy intolerante, soy radical”, explicó. Resaltó que sólo se encarga de “levantar las piedras, para mostrar lo que hay debajo de ellas”. (DPA)