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Pormenores de la venganza mafiosa por la que procesaron a "Guille" Cantero

Es uno de los líderes de Los Monos originada en barrio La Granada, y está acusado del crimen de Diego Demarre, el dueño del boliche frente al cual mataron a su hermano.

Domingo 01 de Junio de 2014

—Siete detonaciones, siete en el blanco. Dos en chope, dos en zapán, dos en el brazo, uno en la pierna.

—Bien, bien.

—Están todos contentos

Cuando dos hombres señalados como brazos armados de la banda de Los Monos tuvieron ese diálogo, el 27 de mayo de 2013, Diego Demarre acababa de morir acribillado en una emboscada. Fue la secuela de una fiebre de plomo que había empezado un día antes con el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero frente a una disco de Villa Gobernador Gálvez de la cual Demarre era dueño. Que el móvil fue la venganza no sólo quedó claro para la jueza Alejandra Rodenas, quien la semana que pasó procesó por ese homicidio a Ariel "Guille" Cantero y a dos secuaces. También está grabado en escuchas telefónicas realizadas al núcleo duro de la banda: esas conversaciones reafirman que al bolichero lo mataron convencidos de que entregó al ex jefe del clan a sus asesinos.

Las intervenciones telefónicas, prueba central de la resolución que dio a conocer este diario en su edición del pasado miércoles, permitieron reconstruir cómo dos laderos de Los Monos siguieron los pasos de Demarre desde Tribunales, adonde había ido a declarar por el cirmen del Pájaro, hasta el frente de su casa de bulevar Seguí y Maipú, donde se concretó el ataque. Y revelan cómo, después del atentado, personajes acusados de integrar la organización intentaron saber si murió o no, con cuántos tiros y con qué evidencia contaba la policía, en un intercambio de llamadas incesante. Sólo entre "Guille" y uno sus hombres hubo 22 comunicaciones entre las 10 de la mañana y las 13.19 de ese día. El crimen fue a las 12.12.

A un año del ataque, la jueza Rodenas compiló esas evidencias para procesar a Ariel Máximo "Guille" Cantero por haber ido como acompañante en el Volkswagen Bora blanco que aquel mediodía de lunes se puso a la par del Peugeot Partner gris que manejaba Demarre y descargarle seis balas calibre 9 milímetros delante de su esposa. Está imputado de homicidio calificado, que prevé prisión perpetua, por ser cometido entre dos o más personas. Y, además, le impusieron un embargo de 350 mil pesos.

Móvil explícito. No sólo la mecánica del ataque, los nombres implicados y el seguimiento a la víctima dieron cuenta para la jueza de una venganza mafiosa. Una de las escuchas contenidas en el texto judicial es explícita al respecto. Se trata de una conversación que mantuvo ese día el prófugo Ramón "Monchi" Machuca, hermano de crianza de los Cantero, con el policía Juan "Chavo" Maciel, procesado en febrero como integrante de la asociación ilícita que se le atribuye liderar al clan familiar de zona sur.

En ese momento Maciel, un sargento "al servicio directo" de la banda, era empleado de la Secretaría de Delitos Complejos de la provincia. De los registros telefónicos surge que 20 minutos después del ataque a Demarre, Monchi lo llamó y le ordenó: "Fijate si te enterás de algo de cómo está Demarre. Está en el hospital ya". Unos minutos después el sargento le informó el estado de la víctima en el Heca: "Está más para allá que otra cosa. Siete le dieron... está listo prácticamente".

En esa charla, Maciel le preguntó sin vueltas a Machuca si había sido Demarre quien la noche anterior expuso al Pájaro a sus asesinos en las puertas de la disco Infinity Night: "¿El lo hizo ir para allá? ¿Lo entregó?". Machuca respondió que sí, sin más explicaciones, y acordaron encontrarse a la noche. "Aquí se hace explícito el móvil de la venganza", razonó Rodenas. Cuatro días después Maciel fue detenido por sus aportes a la banda. Machuca sigue prófugo.

Pasos previos. Fue justamente el temor a ser blanco de una venganza lo que aquel día impulsó al "Tarta" Demarre a presentarse en el juzgado donde empezaba a investigarse la muerte del Pájaro, hecho que hoy tiene cuatro acusados. "El no tenía problemas con nadie, pero tenía miedo de que los Cantero pensaran que tenía algo que ver", declaró tras el crimen de Demarre su esposa. Y contó que desde hacía siete meses su marido subalquilaba la disco "de palabra" a un tal "Piqui".

La mujer precisó que la madrugada del domingo 26 de mayo de 2013 su esposo había estado en el boliche desde las 4 y que volvió a su casa a las 8.15. Ella le preguntó si no lo afectaba la muerte de Cantero frente al local. "El no se preocupó, nunca pensó que podían relacionar como que él lo entregó. Pero como yo le insistía, me dijo: «Mañana vamos a Tribunales»". "El nunca fue soldado de los Cantero", aclaró, aunque la jueza estableció que el celular de Demarre estaba entre los contactos de Martín "Fantasma" Paz, el cuñado del Pájaro asesinado en septiembre de 2012.

En Tribunales el matrimonio Demarre se encontró con Jesús Daniel Gorosito, uno de los jóvenes que acompañaban al Pájaro cuando lo mataron y que resultó herido en un brazo. El muchacho les contó que los habían sorprendido al llegar a Infinity desde el boliche rosarino Yamper y que era imposible que los hubieran seguido porque fueron a alta velocidad, "como a 200". En la antesala del juzgado también estaba Piqui, a punto de atestiguar en el rol de dueño del local, y por eso los Demarre decidieron volver a su casa sin declarar.

La viuda del bolichero no vio ningún vehículo que los siguiera en el camino de regreso. Cuando los alcanzó el Bora, la ventanilla de la Partner estaba abierta y ella percibió que el tirador alcanzó a meter la mano con el arma. El ataque fue tan inmediato tras la salida de Tribunales que Piqui se enteró cuando estaba declarando.

El comerciante contó que el Tarta le había ofrecido hacerse cargo de Infinity en octubre de 2012 porque estaba "cansado de renegar ahí". Desde entonces, dijo, Demarre no fue más al boliche hasta la noche de la muerte del Pájaro. "Llegó con dos amigos entre las 3.30 y las 4 y se quedó ahí hasta que cerró". Al mayor de los hermanos Cantero, que era un cliente habitual, lo mataron a tiros a las 6.30 y a metros de la entrada.

Al acecho. Pese a sus temores, Demarre no llegó a advertir en Tribunales que sus pasos eran seguidos de cerca. De la resolución surge que dos supuestos lugartenientes de Guille Cantero, Leandro "Gordo" Vilches y Emanuel Chamorro — procesados como cómplices— estaban tras él y en un momento se desesperaron al perderlo de vista. Sin saber que sus teléfonos estaban intervenidos desde el 24 de mayo por el juez Juan Carlos Vienna, se contactaron para preguntarse si su presa no habría entrado a un departamento de la zona o al súper La Gallega de Pellegrini y Moreno.

Más tarde, Chamorro le confesó a Vilches que el plan casi fracasa: "Se me había ido a mí, boludo, le avisé retarde y lo entré a correr por el juzgado. Lo vi cuando arrancaba el auto en la esquina de La Gallega". Con la muerte de Demarre consumada, Chamorro se etusiasmó en la charla: "Quedamos rebien", le dijo a su socio. Le contó que al auto (Bora) lo manejaba otro hombre que "lo puso ventanilla con ventanilla" y que "estaba de acompañante Roberto", el nombre encubierto con el que tratan a Guille en las escuchas.

El hombre de la gorra. A esa referencia que ubica a Guille como el ejecutor de Demarre, Rodenas sumó otros indicios. En una filmación registrada por cámaras del Heca la madrugada anterior, entre las 5 y las 8, se lo ve con el grupo de personas que llegaron conmocionadas tras la muerte del Pájaro.

En esas imágenes, además del mismo Bora blanco (ver aparte), se ve a Guille vistiendo un gorro de lana. Algo más de 24 horas después, las cámaras de la casa de Demarre que captaron el homicidio en Seguí y Maipú aportaron una imagen del asesino poco nítida pero con "evidentes semejanzas": "Gorro de lana de color claro o blanco, aparentes anteojos, cierta estructura facial".

Las antenas de la línea usada por Guille, preso ahora como jefe del clan, lo ubican en ese momento en la zona de Tribunales. Por último, aparece sindicado como el homicida en mensajes de texto interceptados a una acusada de integrar la banda: "A Guille terror le tengo. Ya bastante estamos pasando esto por él. Porque si él esperaba para matar al Diego y a los otros todo esto no hubiera pasado, yo estaría en mi casa".

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