Por una universidad plural
Días pasados leí un artículo publicado en esta misma sección. El referido daba cuenta de una particular opinión, haciendo referencia a la visita del actual primer mandatario a la casa de altos estudios donde cursó hace tiempo. De su análisis, desconociendo el suscrito las ideas políticas del mencionado autor...

Martes 15 de Marzo de 2016

Días pasados leí un artículo publicado en esta misma sección. El referido daba cuenta de una particular opinión, haciendo referencia a la visita del actual primer mandatario a la casa de altos estudios donde cursó hace tiempo. De su análisis, desconociendo el suscrito las ideas políticas del mencionado autor, aunque podrían deducirse entre líneas, advertí una serie de datos y menciones que lejos de poner mantos de calma democrática, tan necesarios, sólo tienden a enardecer. Destaco, que quien firma el presente modesto escrito ingresó a la Facultad de Derecho de la UNR en 1975, durante un gobierno electo por las urnas. El cursado de mi carrera y de la de mis compañeros de aquella época, colegas en ejercicio muchos de ellos, distó de ser un campo de rosas. Múltiples obstáculos tuvimos quienes transitamos aquellas aulas. Desde un ministro de Educación, creo de apellido Ivanissevich, designado por quien ejercía la primera magistratura de entonces, cuya "iluminación" nos provocó que durante un mismo año tuviésemos tres planes de estudios diferentes, instaurando la obligatoriedad de cursar un maldito examen de ingreso llamado "tríptico" que variaba según la carrera elegida. Luego, durante el dictado de las materias, en horario vespertino y nocturno, demasiadas veces venían los muchachos de enfrente para levantar los cursos; sí, echaban a los profesores, arengaban su tropa y nos arriaban (echaban), a los alumnos, por la puerta de emergencia que en ese entonces estaba ubicada por calle Moreno. Así las cosas, nos las tuvimos que aguantar. Nunca pudimos expresar nuestra bronca, en dicha época, reitero de gobierno elegido, era demasiado peligroso levantar la voz, sino era sólo para tirarle rosas. Por ello, estimado lector, si alguno utilizó parte de su inestimable tiempo para leer estas líneas, y si con más razón lo hizo antes para ver aquellas sobre las que hago referencia, podría decirles que no debemos dejarnos llevar por los odios ajenos, esos mismos odios que nos han conducido como país a ser unos diferentes de otros. Construyamos una sola república en la cual todos podamos convivir. Cierto sería mencionar, que el firmante también fue presidente del Centro de Estudiantes de Derecho. Tal vez por eso puedo parecer demasiado idealista; pero todo se puede, como cuando se ganó y tuve la dicha de dirigir aquel centro de estudios de manera independiente, el llamado EDI. No teníamos influencia de la Franja, o de la JP, o del PSP, o del PC, o de algún otro; conste, que sin darnos cuenta contribuimos a abrir la cabeza de muchos chicos que siempre habían sido "inducidos" por los politiqueros estudiantiles de turno. Me preocupa profundamente que todavía algunos pretendan traer sus historias y relatar siniestros hechos para provocar el miedo (o la risa) de algunos distraídos o faltos de memoria. Tal vez sea tiempo para que algunos hagan su catarsis, sabiendo que ahora estamos en un tiempo diferente, y no lo digo por el gobierno de turno, sino más que nada por el pueblo; ya no nos engañarán más, por eso no nos dejemos distraer, ni por los unos ni por los otros, ya que nosotros somos el pueblo, nosotros somos la fuerza, sepamos aprovecharla, seamos la conciencia de quienes gobiernan y en consecuencia hagámoselos saber. Manifestemos sin temores, como dijo Ovidio Lagos, las columnas de La Capital pertenecen al pueblo.

Eduardo J. Hadad / DNI 12.480.470 / Abogado y ex presidente del Centro de Estudiantes de Derecho (UNR)

N de la R: El autor se refiere a la carta publicada el viernes 11, firmada por Marcelo Britos, donde se oponía a la visita del presidente Mauricio Macri a la Facultad de Derecho.